Lecciones de Sabiduria

La fuente de la verdadera felicidad es el amor y el amor es Dios

Cuando escucho esta hermosa canción; “Solamente una Vez, Amé en la vida…” De Agustín Lara, quien la compuso por petición de otro gran artista: JOSÉ MOJICA, quien experimentó su más grande y único Amor. Esta canción, enigmática y romántica, Es la expresión de la armonía, la belleza, la Estética y la Grandeza de un Alma que ha escuchado la Voz de Dios y se lanza a vivir esta aventura o locura de Amor.

Por diversos caminos toda persona lleva en lo más íntimo de su Alma el anhelo de Felicidad, y también por diversos caminos hemos hipotecado nuestra felicidad. La fuente de la verdadera felicidad es el Amor y el Amor es Dios. Haz la prueba y verás que grande y hermoso es el Amor de Dios.

La vocación al sacerdocio es un tesoro tan hermoso que quien lo descubre y cultiva, deja todo, porque desde esa opción se toma la decisión de vivir para servir, para compartir el Gran amor de Dios. Está Es una historia muy linda y nos invita a buscar la fuente de la felicidad en Dios. Gracias por dejarme entrar en vuestras vidas. No es más feliz el que tiene más o es más rico y poderoso, es más feliz quien aprende a dominar sus emociones, quien procede con calma, quien desarrolla la paciencia y sabe disfrutar de los momentos más agradables.

Es más feliz quien aprende a controlar el Estrés que nos quita La Paz. Todavía es tiempo para aprender a vivir con más calma y sabe valorar la familia, los amigos y sabe sonreír aunque por dentro haya tristeza. Yo tomé la decisión de ser feliz y por ello me hice sacerdote, por tanto soy un hombre Feliz.

También deseo compartir mi humilde experiencia, que con todas mis debilidades y miserias fui sintiendo y siento las manifestaciones vivas del Amor de Dios en mi vida.

Está linda composición, que he escuchado tantas veces, me ayuda a valorar cada vez más el valor trascendente del Sacerdocio ministerial, como Don y Misterio.

Con corazón sincero doy gracias a Dios por haberme llamado a participar de la vida divina de Jesucristo Sumo y eterno sacerdote.

Todo sacerdote está llamado a ser un Signo vivo del Amor de Dios por todos los hombres.

Señor damos buenos y santos sacerdotes.  Rueguen mucho por nosotros que somos hombres débiles y llenos de miserias.

A ti María Santísima te encomiendo mi ministerio sacerdotal. Cuídame y protégeme de todo lo que nos aparta del Amor y la misericordia de Dios.

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