CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La Furia Bolivariana Nazista

La Furia Bolivariana es el equivalente tropical de las pintas que hacían los nazis, tanto en Alemania como en Austria, de las Estrellas de David sobre los vidrios en los negocios de los judíos de esos países, a mediados y finales de los años 30 del siglo pasado. Solo que, en Venezuela, el régimen maneja su versión ridícula.

Seguramente “reinventadas” por los ingeniosísimos cubanos y puestas en “ejecución” por Jorge Rodríguez y sus pandillas de neonazis drogadictos, con esas acciones de terrorismo de estado, el régimen quiere asustar a la Resistencia.

Manchar con frases mal escritas las casas de aquellos que están políticamente en contra del régimen, esa es la “nueva TRETA”. Que de eso se trata. ¡Por favor!

De manera que ni las paredes de las casas de Rosales, Eduardo Fernández, Henry Ramos, Leopoldo, alacranes y tantos otros, con toda seguridad permanecerán bien limpiecitas. Y para decir la verdad, lo que aterroriza a la Resistencia, a los opositores no enchufados y a cualquier otro cristiano que viva en Venezuela de su trabajo son otros asuntos. ¡Hay toda una lista por delante de esta nueva mamarrachada bolivariana! Por ejemplo.

Que el país no tenga electricidad más de la mitad del día. Ni agua. Ni internet. Ni carreteras, ni puentes, ni avenidas, que no parezca un queso Palmizulia. O pensar que si te enfermas, porque cada vez el venezolano tiene menor resistencia a cualquier catarro mal curado por culpa de la dieta de hambre que está obligado a llevar, te jodes. Te sale brujo, rezandero, sobador o chichero con bata blanca, también cubano, que te va a quitar lo que no tienes y te va a dejar incluso peor de como llegaste. Macumba a la vista caballero.

O lo poco que cobra un trabajador o un pensionado que, si le sumas la serie de bonos con nombres estúpidos que aleatoriamente te zumba como limosna el régimen en bolívares devaluados, no alcanzan para que nuestra gente compre lo que necesite en buenos dólares. Y un mundo de etcéteras que si que dan no miedo, sino más bien pánico. Han hecho de la vida de Venezuela y de la mayoría de los venezolanos un infierno que ha obligado a huir a millones de del país y si al pensionado o jubilado se le pierde la tarjeta del seguro, debe cancelar 5 dólares cuando el pensionado recibe $3 al mes.

Así pues que una vez arribados los últimos pendejos al aeropuerto de elecciones sin condiciones, llegó la hora de que la poca oposición que resta en el país, que aún conserva un poco de vergüenza, se le agradece incorporarse inmediatamente a la Resistencia venezolana es decir al Parlamento Libertador.

El país no puede seguir perdiendo más el tiempo. En nuestro caso, el tiempo en Venezuela, es cosa de vida.

Por eso Venezuela: ¡no te sigas dejando joder!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba