CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La geopolítica en la era Trump

Si no estamos dispuestos a comprender el “asunto” Venezuela desde la acera de la geopolítica de la Era Trump estamos MUY MAL. Nos quedaremos entonces solo rumiando el monumental desfalco de los “vamos bien” y demás bichos con pezuña, que han llevado a cabo con las donaciones de la USAID.

O con el tema de las cuentas descongeladas de la República, entregadas para que supuestamente recupere la democracia en el país la señora que administra la eterna Asamblea Nacional de Venezuela de 2015, allá en España.

Los millones tras millones de fondos de ayudas unilaterales de muchos de los 60 y tantos países que apoyaron a Juan Guaidó en su momento, por instrucciones de Trump primera parte, los cuales, con toda seguridad, también se habrán robado.

Y docenas y docenas más de chuecos, ilícitos y noticias criminis que se producen a diario dentro de Venezuela y fuera de ella por muchos de los venezolanos espabilaos que han hecho de la recuperación de la calidad de vida y de las libertades de nuestro pueblo el negocio de sus vidas.

Porque en el ajedrez mundial que se está jugando en estos días, Venezuela y sus enormes reservas de hidrocarburos y minerales importantes, solo tiene un pequeño papel que desempeñar.

Y ese papel ni es mayor ni es menor que la guerra que nunca debió de ser en Ucrania. Ni en los rollos que pueden producir en aquel archipiélago del Pacifico, de menos de 200 mil habitantes, cercanos a Nueva Zelanda, sensiblemente pegados a Guam y Hawái, donde el gobierno de la República Popular China ha metido demasiado sus narices en los últimos años.

O en la misma Isla de Formosa, lo que todos conocemos como Taiwán, que también puede ser igualmente empleada como moneda de cambio para mantener al Partido Comunista de los Trabajadores bien lejos del «patio trasero» de Norteamérica.

O la Franja de Gaza, el eterno manicomio del Oriente Medio, que no necesariamente se “resuelve” pegándole una calcomanía a uno de los tantos aviones que Maduro y sus rufianes mantienen escondidos en la República Dominicana.

Para lo cual, increíble, envían al mismísimo secretario de Estado de Estados Unidos para verificar su confiscación.

Nos están lanzando muchísimos datos y muy poca, poquísima, información; muchas nueces y poco ruido. Y la realidad es que en este mundo nada se da por nada. Todo tiene valor de cambio. Todo es moneda.

Debajo de nuestras suelas se están agitando poderosas fuerzas que nunca habíamos sentido en décadas; sobre todo en tan cortos periodos de tiempo. Si prestamos atención y pegamos la oreja al suelo, es posible que nos enteremos que Venezuela y el resto del mundo están rápidamente cambiando.

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