Opinión

La guerra en Ucrania: El mundo al borde del precipicio

Antonio Calatatud / Venezuela RED Informativa.us

Cuando miramos y analizamos las noticias y las desinformaciones que nos llegan en relación a la invasión rusa a Ucrania y a la forma como todos los «interesados» andan manejando esta guerrita prefabricada, con acciones y sanciones, escalando cada vez más los peligros de la confrontación y subiendo al máximo los decibeles del conflicto, honestamente, sentimos pena ajena.

Está, hay que decirlo, la tragedia de ese pueblo invadido, violado, manipulado, crucificado. Eso es indiscutible.

Lo otro, bueno, lo otro es harina de otro costal. Es como si las grandes potencias y los grandes intereses creados y «criados» estuvieran jugando un anticuado y obsoleto juego de computadora.

Ahora resulta que la Casa Blanca le está pidiendo al Congreso 37.7 billones de dólares adicionales para Ucrania.

Dinero para aumentar el déficit de la nación, el endeudamiento del país.

También, abriendo la economía nacional y mundial a la posible necesidad de que se aumenten en alguna forma los déficit presupuestarios y los impuestos.

Que escaseen la gasolina, los productos médicos y tecnológicos, así como los productos esenciales de la canasta básica familiar.

Y si se tratara sólo de dinero, de los voraces intereses del complejo militar-industrial y sus lobistas, de las no tan ocultas ambiciones hegemónicas de Rusia y de los Estados Unidos, la cosa no sería tan grave.

Lo insólito y lo peligroso de todo esto radica en el peligro que, para la seguridad del mundo entero, para la Humanidad toda, representa este choque, por carambola, entre estas dos naciones adversarias, poseedoras de sendos arsenales atómicos, capaces de liquidar, en apenas dias, casi todos los vestigios de la civilización actual.

Cuando oímos a algunos ilusos pseudo analistas, estrategas de café con leche, dirimir, en el tablero de sus incapacidades y torpezas, asuntos de tal envergadura, con juicios absurdos y temerarios, no nos queda otro remedio que preguntarnos si se trata de algo real o de solo una película mediocre de ciencia
ficción.

Aprieto ahora el botón rojo de peligro, toco la alarma y pongo a que suene alto la alarma de emergencia. Así de grave se puede poner este conflicto de Ucrania si dejamos que coincidan la mediocridad de nuestros políticos, la voracidad los grandes intereses creados, la torpeza de los generales, la ambición desmedida del complejo militar- industrial, el sensacionalismo de la prensa y la ignorancia supina del rebaño humano.

Están avisados. Es hora de que nos pongamos serios ante estas realidades y demandemos y exijamos a los líderes del mundo responsabilidad extrema, sobriedad política, coraje ciudadano, espíritu de estadista y visión 20/20.

A lo mejor no pasa nada pero, a lo peor, nos encontramos solo a dos pasos del peor de los precipicios. Que Dios nos coja confesados.

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