La llegada de septiembre

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us
Mientras el dólar en Venezuela se dispara a la “supuesta” prosperidad de la cual lleva meses hablando el régimen, no se le ve por ninguna esquina.
LA LLEGADA DE SEPTIEMBRE, que inicia la recta final de año, agarra sin real a los venezolanos. Un incremento descomunal en todos los precios fue lo que dejó el mes de agosto con el bolsillo angosto, como un reguero en toda Venezuela. A la gente de a pie solo le medio alcanza el dinero para la comida, y de chiripa.
La más reciente caída del bolívar en nuestro país vuelve a poner muy por debajo de los 40 dólares el ingreso familiar en Venezuela. La cesta básica ya supera los 400 dólares mensuales. Trabajando de sol a sol todos los miembros de una familia, apenas logran cubrir el 35% de las cosas que necesitan en ese hogar para sobrevivir.
Si a esas dramáticas cuentas de la Venezuela de adentro, se enfrenta con la realidad que en este momento nos toca vivir a todos aquellos que estamos afuera, la cosa se complica.
La recesión es mundial. La caída del empleo es importante afuera del país; todo está conectado con la recuperación de la economía del planeta, luego de varios años de pandemia.
El asunto es que en Venezuela la base de creación de riqueza, de producción y de demanda agregada lleva muchos años lesionada. El país lleva más de dos décadas de políticas económicas estúpidas y malvadas, que han acabado con la producción, el empleo y la riqueza hecha con trabajo. Allá, cualquier movimiento macroeconómico, por pequeño que este sea, se reproduce, se multiplica como un espantoso tsunami; como una desgracia, como una tragedia sideral. ¡Es que el país lleva años muy roto, muy descocido!
Las llamadas “reinvenciones” de la gente y los guisos de los enchufados tienen un impacto muy pequeño, muy empobrecido, muy temporal y muy poco colectivo. Sobre un aparato económico que lleva más de 20 años llevando leña, atraso, no crecimiento y destrucción intencional por parte de todos estos maleantes del régimen, cualquier posible “mejoría” obligatoriamente dura muy poco.
¡Que nadie se engañe! La economía está cerca de un colapso al igual que el sistema eléctrico. Por eso adelantan las navidades y la campaña electoral; pero la mentira tiene las patas cortas, aun cuando el Goliat con bigotes esté en el Palacio de Miraflores… ¡Por ahora!



