CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La mano de Dios

En Venezuela el liderazgo político de siempre está acabado. En ambas aceras, para que nos entendamos. Por eso es por lo que está muy difícil volver a ver al pueblo venezolano acompañar a alguna parte a unos individuos que se cansaron de explotar la buena fe de la gente y después deshacerse de todos ellos, como si fueran un pedazo de papel aluminio usado.

Increíble: a mí me parece que Eduardo Fernández no está muy lejos de la realidad en su lectura sobre el pobre liderazgo nacional de la oposición. Una cincuentena de personajes gastados, que se ven forzados a realizar un certamen de popularidad para medir el tanque vacío del muy agotado reconocimiento de la gente, así no ofrece ninguna esperanza.

Y hasta quizás el apuro esté del lado del régimen de Caracas. Sin escrúpulos de ningún tipo, absolutamente corrupto y traidor, se consigue por vez primera a una dirigencia opositora completamente apagada, sola como la una y sin mayor capacidad, ni como contrapeso. En un momento, por cierto, que necesita como nunca de una contienda electoral medianamente creíble, pero solo ofrece una cara de payaso maquillado de democracia.

Así las cosas, Venezuela se está resbalando hacia una eternidad como la cubana si no termina de comprender que la única posibilidad de lograr un giro real del poder en el país es solo a través de un ejercicio constante, despiadado y activo de Resistencia en contra del régimen.

Me guindo de una de esas frases que le dio por repetir en algún momento a uno de los actuales participantes en el certamen de popularidad de la oposición: “Acá el que se canse pierde”.

Para Venezuela no hay salidas ni electorales, ni por la buena voluntad ni de Padrino, ni de Diosdado, ni de Maduro, ni de sus jefes en Cuba. El país no se recupera por las buenas. La única salida posible para la recuperación de Venezuela es a través de una fuerza activa, inteligenciada y organizada; con un verdadero y auténtico apoyo multinacional que haga contrapeso a los ejércitos de invasión que están radicados en nuestro territorio, y como siempre hará mucha falta LA MANO DE DIOS.

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