CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La pareja de Jorge Rodríguez y Gerardo Blyde

¡Cuando se juega entaparao, uno corre el riesgo de que lo jodan! Ni Gerardo Blyde ni su “amiguito” Jorge Rodríguez le contaron al país en qué consistían los acuerdos a que llegaron en México entre la oposición, que a nadie representa, y el régimen fraudulento e ilegitimo que usurpa el poder político en Venezuela.

Tampoco es que sea especialmente importante, ni intimidante, que dichos “supuestos” arreglos tengan como fiador al Departamento de Estado de Estados Unidos. Cada vez está más claro: ¡para lo que eso le aporta realmente al pueblo venezolano! En fin, el caso es que de allá de México salieron los dos ligaditos, agarraditos de las manos, soltando plumas y más contentos que el carajo luego de la última encerrona.

Pero para mí es imposible dejar de pensar. ¿Yo no sé qué creen ustedes? ¿Un país que se está cayendo a pedazos y que a esos dos pajarracos, junto con la administración de Joe Biden, solo les preocupe la rehabilitación de María Corina? ¿Y, si se puede, pero sin ningún apuro, de paso poner en libertad al bojote de presos políticos que el régimen mantiene pudriéndose en sus tenebrosas prisiones es suficiente para echar a andar a un país destrozado otra vez?

¡Todo indica que el cumplimiento o no de esas “promesas” ni le da ni le quita mayor cosa a las grandes mayorías que están bien jodías en Venezuela y fuera de ella!

¿O no?

Dejémonos de vainas: si a ver vamos, la rehabilitación política de María Corina Machado no va a mejorar en lo absoluto, ni en un poquito, la calidad de la vida de mierda que les toca llevar en este momento a millones de venezolanos. Tanto a aquellos que estamos fuera, como a los que dejamos dentro.

En Venezuela a la gente le pagan sus sueldos y sus pensiones con chapas, pero todo lo que el venezolano compra lo tiene que hacer en dólares. Y para esos dos personajes, eso no es importante.

En Venezuela la mitad del día de todos los días no se cuenta con luz eléctrica en las casas, ni con agua corriente, ni con los más mínimos servicios públicos medianamente modernos para que pueda vivir decentemente la gente. Y tampoco “eso” parece ser importante ni para estos vividores, ni para el Departamento de Estado.

En toda Centroamérica, desde el Tapón del Darién hasta el norte de México, está sembrada de campos de concentración para migrantes venezolanos. Pudrideros infames adonde se llevan a pescozones a la Venezuela de la miseria ocasionada por un régimen de rufianes.

Y como esa gente ni vota ni está en el país, entonces para qué preocuparse ni ocuparse de ellos. ¿No se fueron de Venezuela?, ¡entonces que se jodan!

Y así puedo seguir y seguir con una lista grandísima para que el país de mentiras vuelva a realizar otras elecciones tan inútiles y tan falsas como las que dice va a realizar en 2024. Tan falsas y con resultados tan hinchados como los que el CNE va a decir que sucedieron en las de mañana domingo con el cuento del referéndum. Lo importante sigue siendo lo único urgente para un gentío, bien desconectado de la realidad nacional. Mientras que lo verdaderamente urgente hace mucho tiempo dejó de ser importante para estos ilustres personajes de la política nacional y hemisférica.

Pendejos los funcionarios del Departamento de Estado de este país, por estar creyéndole a delincuentes y hampones bien jugaos que le iban a cumplir.

El gobierno norteamericano ya verá si perdona y si permite que Maduro y sus pandillas, le cumpla cuando a él le dé la gana con lo prometido. Con o sin amenazas de volver a levantar las sanciones en contra del régimen de Caracas.

Ahora, bien cebada la CHEVRON con el petróleo que el régimen le roba a todo el pueblo de Venezuela, no está fácil que el Departamento de Estado crea que puede meter en cintura, otra vez, a estos rufianes de la dictadura venezolana Pues todos conocemos muy bien el dicho…

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