CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La petrolera Chevrón con el socialismo del siglo XXI

Pero bueno: si se llevan el coltán en buques desde los embarcaderos del Delta del Orinoco. El oro en todo tipo de aviones y desde todo tipo de pistas hacia Trinidad & Tobago semanalmente. Los metales radiactivos que necesita la industria terrorista de Irán cómodamente empaquetados en los aviones de Conviasa con destino a Teherán, en donde no se monta ningún pasajero y desde la rampa presidencial del Aeropuerto de Maiquetía. Si para el régimen de pillos que controlan Venezuela lo único que no existe y que ellos realmente esconden son los ríos de venezolanos embarrados con el lodo del Tapón del Darién escapando del país, ¿Qué se puede esperar que hagan con el crudo nacional que cada día le roban a Venezuela?

Los atractivísimos precios internacionales del petróleo han abierto un nuevo mundo de negocios sucios para el régimen y para sus enchufados. Sin ningún tipo de complejos: si el régimen de Miraflores ha demostrado ser tan eficiente para utilizar toda la infraestructura/país, y hacer del estado venezolano un poderoso productor y exportador mundial de heroína y cocaína, qué les puede costar vender el petróleo que le roban a la nación venezolana en el sediento mercado petrolero internacional de estos días? ¡Realmente nada!

Aunque la producción interna todavía continúa siendo la sombra de aquellos volúmenes que alguna vez PDVSA consiguió poner en la superficie, hay muchos balancines que aún están funcionando.

Además, es importante decirlo, CHEVRON apoya el esfuerzo del socialismo del siglo XXI junto con la vista gorda del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica.

De manera que en las radas de Jose y buena parte de los terminales del Oriente del país, se dan cita unos 35 a 40 tanqueros y súper tanqueros de todo el mundo, a la espera de llevarse el petróleo robado por el régimen a sus refinerías favoritas.

A gotas se están llenando los patios de tanques del Oriente venezolano. Una vez cubierto el pedido del barco anclado en la línea de turno, se despacha y se le cobra en efectivo la carga que “retira”. Por cierto, estamos hablando que la forma de pago de los embarques consiste en la entrega por parte del comprador de paletas, de estivas, llenas con dólares en efectivo que algún alma de Dios recoge antes que el buque sea llenado, por órdenes de la Capitanía de Puertos.

Y así, de a poquito en poquito, se están llevando a diario, se están robando el petróleo de todos los venezolanos sin darle cuentas ni registro a nadie, sino a ellos mismos, con una producción mensual de todo tipo de crudos que, por ahora, como decía el delincuente aquel, se encuentra por el orden de los 18 millones de barriles al mes. ¿Qué tal? Los venezolanos agradeceríamos que alguno de los precandidatos a las Primarias tomen este tema por los cachos.

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