LA PRESIDENTA DE MÉXICO NI ES MARÍA FÉLIX NI TAMPOCO ADELITA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
¡Mira, chico: no queda ninguna duda! El mundo sigue abriéndole las puertas de par en par a los espabilaos. Lo que pone los pelos de punta es que cada vez hay más en puestos de mando y desempeñando tareas de estado.
Por primera vez en la historia de los Estados Unidos de México una mujer asume la Presidencia de ese país. Es grato, gratísimo, saber que quienes más empeño pusieron en difundir la cultura del macho-machazo en toda la América Latina a través de su cine y de su cultura en general, a partir del 1 de octubre van a ser jefeados por una mujer. Por una “vieja”, como ellos mismos dicen cuando se refieren a una dama.
El asunto es que la doctora Claudia Sheinbaum ni es una María Félix, ni mucho menos una Adelita. Ella ni llegó a la presidencia de ese país por ser bella, ni por acompañar sumisa al guerrillero que peleaba al lado de Pancho Villa para hacerle sus tortas, lavarle los calzones o llevarle las municiones.
Quizás por eso es por lo que el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, aunque ni por equivocación asiste a la toma de posesión de la doctora Sheinbaum, no deja de referirse a ella como “la camarada Claudia”.
Total que “la camarada Claudia” dice que ni la pone ni la saca en el asunto de las elecciones en Venezuela. Ella, práctica, defiende el principio fundamental de las relaciones de su país con el resto del mundo, la Doctrina Drago. “Ningún país debe pronunciarse sobre la legitimidad de un gobierno extranjero”.
Doblemente comprometida, por “camarada” y por los usos y costumbres en la política exterior del estado mexicano, solo dice estar interesada en la armonía y en la paz en Venezuela.
Lo mismo que en las exigencias por reparaciones de los daños de todo tipo de destrozos, el genocidio continuado, permitido y validado por el jeje y los herederos del rey de Hernán Cortez, llevados a cabo sobre el reino de Montezuma, el último emperador de los aztecas en el siglo XVI.
Esa es la razón por la cual “la camarada” no invita al rey de España a su toma de posesión. Aunque no parece tener ningún problema en invitar a las principalísimas autoridades alemanas, quienes también cargan con el sambenito de haber liquidado a más de 6 millones de judíos, como ella, durante la última guerra mundial.
Total que «México lindo y querido» salta de las películas de charros, jugadores, mujeriegos y pendencieros a uno “nuevo”, en donde las mujeres son la ley. Y, como dice ella misma: “No llego sola, llegaron todas”. Ojalá y no sea otro desastre más.
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