CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La ratonera

Yo no necesito tener pruebas para denunciar la salvaje destrucción y el dramático despojo al cual ha sido sometida Venezuela por unos pocos en todos estos años de supuesta revolución.

Yo no necesito tener pruebas para recordar que tanto el Departamento del Tesoro, como la DEA, como el Departamento de Justicia de este país tienen mucho interés en ponerle los ganchos a Maduro, a Diosdado, a Padrino y un gentío más del alto gobierno ilegitimo de Venezuela. A todos ellos, junto con muchos de sus socios, testaferros y aguantadores de lo robado, la justicia norteamericana les ha puesto precio a sus cabezas. ¡Por algo será!

Por eso es por lo que no tengo ninguna necesidad de mostrar las pruebas sobre las casi tres décadas de complicidades sostenidas por parte de la oposición venezolana, en la cosmética electoral del régimen. Alcahuetería, más bien, cuyo único fin ha tenido y tiene como único propósito sostener las prácticas seudodemocráticas de este grupo de delincuentes; una máscara para una dictadura que viene andando, desde el referéndum revocatorio en contra de Chávez de 2004, a punta de trampas y fraudes a través de lo que ellos llaman el “mejor sistema electoral del mundo”.

¡Dejémonos de tonterías! En Venezuela no hace falta tener ninguna prueba que evite que cualquier persona inteligente no meta en la misma olla del guiso electoral a todos aquellos que, en primarias y luego en elecciones presidenciales, le sirvan de esparrin, de monigotes, al próximo triunfo arreglado de Nicolás Maduro o el candidato que lo sustituya por enfermedad o muerte en las elecciones fraudulentas que se llevarán a cabo en 2024.

Podríamos hacer memoria en relación al silencio de todo ese bandidaje opositor. Al inicio de la enfermedad de Chávez, nosotros, como Resistencia, solicitamos al TSJ que designara una junta medica para que lo examinara y que luego lo enviara a la Asamblea Nacional, para tomar las medidas convenientes de acuerdo a la Ley. Sin embargo, los diputados del régimen y de la oposición le otorgaron permisos para viajar a Cuba. Nunca le exigieron el certificado médico. El 30 de diciembre fue desconectado, y el G4 guardó silencio, y de esta manera facilitó la transición a Maduro. Luego el 5 de marzo, cuando el choro colombiano anunció su supuesta muerte, la dirigencia opositora envió mensajes de condolencias a sus familiares y a los seguidores del PSUV.

Si algún venezolano todavía necesita más pruebas sobre mi afirmación que el cogollo de la oposición está en el propósito de lavar la mugre al régimen de Caracas. Si estoy hablando pendejadas. Si yo, Pablo Medina, estoy puesto por cualquiera para complicar la salida al desastre que vive mi país, entonces que los no-sé-cuántos candidatos exijan Juego Limpio.

Si esa fulana oposición no le exige al régimen el cambio de los rectores del CNE, el regreso al voto manual, la exclusión de las fuerzas armadas en el Plan República, y pide al mundo un arbitraje sobre los comicios a través de la presencia de países verdaderamente democráticos con poder de veto, pues entonces que nadie me pida a mí pruebas para desconfiar de todos los que están en las internas y en las elecciones presidenciales de 2024.

¡Pídanle pruebas a todos esos zánganos que solo están cubriéndole la espalda a un régimen bandido y usurpador!

¡El sistema electoral desde hace muchos años en Venezuela no es una salida, es una ratonera de delincuentes!

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