La verdadera masa crítica


Mientras la gente dentro de Venezuela hace malabarismos para lograr medio vivir, ahora les llegan los deportados y los repatriados. Como decía aquel dicho: “Éramos muchos y la abuela parió”. Pero que nadie se confunda ni se crea lo que no es: esto apenas está comenzando. Yo creo que en el mundo entero están que se acaban los pruritos y las consideraciones de “pobrecitos” que quizás en algún momento cosechamos los venezolanos en nuestra estampida del horror del siglo XXI.
Cada país, cada gobierno, tratará a sus maneras, y con sus recursos, de aprovechar la coyuntura del “todos-contra-todos” que ha montado el presidente Donald Trump para “deshacerse” de tanto venezolano regado y por todos lados. ¡Ojalá me equivoque! Pero todo hace pensar que estamos en la cuadra anterior de una migración invertida. ¡De afuera para adentro de Venezuela!
Definitivamente: el último ejemplar del San Benito del «pobrecito» será González Urrutia.
Él, junto con los “hasta el final sin final”, espero sean quienes cierren para siempre el círculo vicioso de haber podido hacer mucho por Venezuela, para después buscarse un millón de excusas para no haber logrado hacer un coño por el país.
Con o sin América. Con o sin el presidente Donald Trump y la CHEVRON, haciendo cada vez más ricas y poderosas a las mafias del siglo XXI en Venezuela, el venezolano tiene que reenfocar su norte de lucha. Si les parece, dejémosle los planes secretísimos a María Corina y González Urrutia con sus españolitos que tanto lo protegen.
El espinoso rollo de acabar con Maduro, Diosdado, Padrino y con el resto de las cucarachas del siglo XXI, dejémoselos a ellos. Perfecto, que sigan así. Ya sabemos que para 2035 seguramente habrán echado finalmente a andar la mamá de todos los planes para conseguir la recuperación de las libertades civiles, sociales y políticas confiscadas por aquellas ratas.
Pronto, muy pronto, la pelea por salarios y pensiones que le permitan a los trabajadores y jubilados de Venezuela vivir como seres humanos, no continuará siendo un “problema”, solo un asunto “importante” para los millones de pela-bolas que se quedaron atrapados allá. Dentro de muy poco tiempo, créame: el asunto de los salarios y las pensiones dignas que permitan cubrir la cesta básica del país, el problema de los servicios hechos una perfecta porquería, el desastre de los hospitales sin remedios, sin equipos y de paso atendidos por aprendices de magos cubanos vestidos con basta de chichero, van a ser, otra vez, de toda Venezuela y de todos los venezolanos.
¡Ah, me faltaba! El doctor Uslar Pietri denunció que en la corrupta Cuarta República se habían fugado 450,000 millones de dólares y ahora hay investigaciones que denuncian que en la V REPUBLICA fugaron los Chávez, los Diosdados y los Padrinos cuatro veces más: un billón cuatrocientos mil millones de dólares. Entonces, ¿dónde están los dólares?
Y sin el oxígeno de las remesas que mucho ayudaban a los que se quedaron jodidos adentro, créame: soy el último que desea acabar con sus sueños de inmigrantes que quieren empezar una nueva vida. Solo les pido que se preparen para lo que nos viene.
Sospecho que está también por acabarse el apoyo automático a quienes estamos fuera del país (empobrecido por unas bandas de rufianes que se han aprovechado de lo político para hacer de Venezuela, un país rico, uno lleno de gente empobrecida). Nosotros solo podemos hablar por las redes sociales o a través de declaraciones en contra del régimen desde lugares bien seguros.
Por cierto: ¡me incluyo dentro de ese grupo de “valientes”! Amigos, sin que me quede nada por dentro: ahora el “peo” es de todos.
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