CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Las joyitas

Ni Maduro, ni Jorge Rodríguez, ni los capos que les «jefean» desde La Habana son brujos. Solo sacan cuentas, cuentas a favor de ellos, claro. Desde el inicio, desde el principio de Hugo Chávez, esos vividores sabían y tenían bien clarito adónde es que querían llegar.

Maduro y sus secuaces son solo bultos, cómplices con rosto y sin antifaz, de una complejísima operación planetaria que consiste en robarle los recursos a todo país políticamente débil. Es el equivalente en cine de una invasión de extraterrestres que aterriza en Venezuela para llevarse todo su patrimonio natural, con complicidad interna.

Con la expulsión de Donald Trump de la Casa Blanca, los Castro y los principales bichos del globalismo tenían claro el regreso de la luna de miel entre Cuba, sus asociados y los Estados Unidos de Norteamérica, iniciada por la administración Obama/Biden.

No es de extrañar, a la luz de la velocidad con que están resolviendo el “problema” Venezuela, que a Nicaragua en cualquier momento la vendan con la excusa de la construcción de un nuevo canal interoceánico, que compita con Panamá, pero con dinero chino. Porque con Venezuela se sacaron el premio gordo: muchísimo petróleo en el subsuelo, petróleo sin control alguno y sin dificultades para 200 años de consumo. Por cierto: que nadie imagine negocios de refinación o de mejoramiento del valor del crudo. Para Venezuela solo habrá taladros, oleoductos, patios de tanques y puertos cómodos para sacar el crudo, nada más.

Por eso es por lo que, la guinda que faltaba eran las decisiones administrativas de naturaleza ecológica que se llevaron a cabo en Norteamérica, que impusieron el cierre de los pozos de Alaska y de Canadá. La gigantesca infraestructura que Donald Trump puso a bombear. Y que, a través de ella, este país recuperó en menos de tres años la autonomía energética que había perdido desde los años 60 del siglo pasado.

Paciencia, buen juego del ajedrez político y una clara visión para el mal y lo malo, ha sido las claves del éxito de estos delincuentes internacionales.

Europa está en este mismo juego. La tremenda fragilidad e inestabilidad de la energía proveniente tanto de Rusia como de Ucrania, no se parece en lo absoluto a la papaya que significa hacer negocios con la Venezuela del siglo XXI. Es que el botín Venezuela da para muchos; tanto para amigos como para enemigos. En el dinero, en los increíblemente grandes montos de plata que nos imaginamos se están moviendo en las costas venezolanas, tanto en la Bahía de Pozuelos como de Jose, producción con barcos atiborrados de crudo robado de los propios campos de producción de nuestro país, hay para mojar y empapar, a través de la paleta de los buques petroleros, en millones y millones de dólares, tanto para el régimen como para la oposición, hasta dejar a todas esas JOYITAS tiznadas de negro de por vida.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: