El Fogón de la Editora

LEITO NO ES VENEZUELA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

¡Déjense de lavativas! Yo soy de Venezuela, y no tengo un pelo de “Leito”. Nací en El Tocuyo, estado Lara; de padre y madre humildes. De muchísimos hijos, todos estudiados, todos honrados y todos trabajadores. En fin, esa es la Gran Venezuela. Esa es la mayoría de los venezolanos. Así somos buena parte de Venezuela.

Leito es la excepción. Leito es un subproducto de Chávez. Leito es “algo” hecho en socialismo. Con malas mañana, las mismas de Chávez. Las mismas que les dejó a Maduro y al resto de su pandilla de rufianes. Porque el verdadero legado del “comandante” es su cleptomanía, su completo y total irrespeto a las leyes, a lo que pertenece a otro y es de la nación. O sea: el dibujo de la Venezuela del siglo XXI, con enchufados y saqueadores del país.

Leonel Moreno, el famoso influencer que supuestamente trae de cabezas al FBI y que supuestamente es de aparente origen venezolano, no se parece a la Venezuela que trabaja y que desea ardientemente salir de los maleantes que gobiernan el país.

Los connacionales que han corrido espantados de la Venezuela secuestrada no se parecen tampoco a Leito, ni a los pillos del Tren de Aragua, ni a Maduro, Diosdado, Rosales y el resto de la cuerdita.

Lo que pasa es que unos son de traje y corbata, y otros de zapatos de goma. En ambos casos todas esas fichas se han colado en América. Unos con sus reales, sus casas, sus éxitos de falsos emprendimientos vendiendo AVON, y otros tracaleando al sistema de migración y tribunales norteamericanos.

Y, en todo caso, Leito no es el único, ni está solo en eso de hacer invitaciones al mal, al robo, a la invasión de viviendas vacías y de acabar con la vida decente que tanto esfuerzo le ha costado a este país construir.

Quien siembra vientos, cosecha tempestades. Leito, Maduro, el régimen en pleno de Miraflores y los arrimaos de una oposición electorera a la que cada día se le ven más y más las costuras, son en buena parte el trabajo que le tenemos que dejar a nuestros hijos y nietos. A nosotros y a ellos les tocará extirpar tanta mala hierba de la Venezuela «Hecha en Socialismo».

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