CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Limpien el piso conmigo

¡Qué difícil le resulta a la Resistencia convencer y recuperar al venezolano que vive afuera de las mentiras creadas a muchas manos y montadas y mantenidas por la falsa oposición en Venezuela, por una eterna oposición que sirve solamente a los propósitos continuistas del régimen y a sus propios bolsillos!

Es que, entre el potentísimo aparato de influencers y comunicadores a sueldo y los muchos otros que van haciendo inmensas bolas de nieve repitiendo la misma cantaleta, pero con otras palabras, a la Venezuela en Resistencia le toca repetir y repetir lo que es evidente.

Que la tal oposición lleva casi treinta años jugando el juego electoral para ayudar a barnizar de democracia a un régimen usurpador, corrupto y altamente ineficiente.

Que en nombre de la siempre repetida “unidad” al venezolano le ha tocado hacer de relleno para que el régimen todo el tiempo termine ganando elección tras elección, pero a punta de trampas.

Porque supuestamente ganando ante el mundo elecciones, usando máquinas arregladas de casino sin que nadie con verdadero poder de comunicación levante la voz por los fraudes que el país ha vivido desde el referéndum en contra de Chávez en 2004 hasta la pazguatadas del consultivo el 3 de diciembre de 2023 con sus imaginarios 10.5 millones de votantes, a los adictos al voto no hay quien los rehabilite.

Posiblemente la pelea más dura consiste en la insistencia por la recuperación de la calidad de vida y de las libertades secuestradas desde hace mucho tiempo en Venezuela, que muchos, desde lejos, se tragan todavía que van a ser devueltas al pueblo venezolano por la misma vía por donde se perdieron. ¡Por el voto electrónico!

Y ya, en este tiempo de control y dominio absoluto de todos y cada uno de los poderes públicos en Venezuela por parte de esas bandas de delincuentes, el voto solo sirve para blanquear a un sistema de dominación a nivel internacional a un régimen que se pintoretea de democracia.

Es el caso: entre las telas de arañas de los millones de grupos de WhatsApp donde participan tantos y tantos venezolanos que están afuera, es desde donde se construye la narrativa que más le conviene que exista al régimen de Miraflores.

Increíble: se invierte un tiempo, un esfuerzo y unas pasiones desbordadas siempre, pero siempre, por la búsqueda del candidato perfecto que compita institucionalmente en contra de un régimen que destruyó a todas las instituciones que tanto esfuerzo le llevó construir a nuestro país.

Y una y otra vez se pelean y se intoxican con el cuento eterno de la Unidad para insistir nuevamente en repetir que lo electoral, la calle del medio, la constitución y demás yerbas “por las buenas” son las vías suficientes y adecuadas para que nos deshagamos de los delincuentes, de los mafiosos y hampones, que llevan casi treinta años controlando todos y cada uno de los rincones de Venezuela.

Venezolanos que estamos afuera: no me crean a mí. Limpien el piso conmigo, si es de su gusto.

Pero pregúntele todo esto a quienes dejaron atrás, allá en Venezuela. Posiblemente se lleven una muy poco grata sorpresa. Porque una cosa es lo que cree la gente en Miami o en Madrid, Santiago o Buenos Aires y otra muy distinta lo que vive la gente que está encerrada en Venezuela, donde más del 70% no votará por ningún candidato o candidata. ¡Son dos mundos aunque usted no lo crea!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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