CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Llegó la hora de las alianzas

Cualquier forma que exprese protesta de calle y exigencia de salarios y pensiones en dólares, ajustados por la inflación que en Venezuela se expresa también en dólares, tiene que ser considerada como un tremendo éxito de los trabajadores y pensionados. No importa el tamaño que tenga. ¡El asunto es empezar! Y ya se empezó, ¡y de qué manera!

Porque en una Venezuela apagada, en un país amordazado por un puñado de rufianes que solo están pensando en concursos de popularidad, la nación no puede, no se debe pintar, como si al gato le hubiesen comido la lengua. ¡Las grandes mayorías, la casi totalidad de la población venezolana encerrada en Venezuela, está pasando aceite, señores!

Resulta imposible creer que en una Venezuela explotada y pisoteada por el régimen del colombiano ladrón; donde él y sus enchufados hacen burla de las enormes necesidades populares; la gente no había salido a la calle a protestar por la vida de hambre que le han obligado a llevar a las grandes mayorías de nuestro país.

Al fin el Bravo Pueblo toma las calles y exige la dolarización e indexación de los salarios. Y, eso, salir por ese motivo, ¡ya es una enorme ganancia social! ¡Roma no se hizo en un día; ni tampoco se derrumbó en una semana!

Una agenda de conflicto lúcida, enfrentamientos populares honestos y sin dejarse trampear por distracciones de politicuchos de cualquier de los lados, es la clave segura para conseguir tanto del sector público como del privado salarios en dólares e indexados para todos los trabajadores y pensionados de Venezuela.

Sería de mucho provecho y de enorme utilidad para el logro de los salarios y pensiones en dólares e indexados, construir un puente, pegar a los muchos empresarios decentes y no enchufados con el régimen, que funcionan todavía en nuestro país; ¡que claro que los hay!

No todos los capitales que han sobrevivido al latrocinio de estos fulanos de Miraflores están asociados con los iraníes, ni con los rusos, ni con los generalotes que se reparten el país como lo que son: rateros. Hay muchos, muchísimos, hombres de negocios honestos que el régimen les tiene el lomo quebrado de tanto “parafiscal” que se ha inventado, para exprimir al poco capital productivo nacional que aún queda en Venezuela.

Los empresarios, los comerciantes no embarrados con el régimen; aquellos agentes económicos dedicados a la producción con las uñas son víctimas de los militares, las alcaldías y docenas de impuestos inventados para robarles su esfuerzo; con nombres distintos al de “matraca”, pero que son simple y llanamente las mismas formas de extorción.

Ellos, esos empresarios, deberían estar del lado de los trabajadores y pensionados que estamos adversando a las sanguijuelas de Miraflores, porque estamos todos, ellos y nosotros, en el mismo rincón: ¡en el de los jodidos!

Una verdadera alianza, honesta y con los puntos bien puestos sobre las íes entre empresarios decentes y trabajadores y pensionados de Venezuela, sería una herramienta poderosísima para mejorarle la calidad de vida al pueblo venezolano. Señores: Llegó la hora de las alianzas.

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