CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Lo de CITGO es un delito

Con el asunto de la venta de la CITGO acá en Estados Unidos, volvemos a realizar la misma advertencia que hicimos con la empresa Monómeros en Colombia: el régimen que controla el poder político en Venezuela es un régimen ilegal. Surgido de un continuado fraude electoral no tiene, óigase bien, no tiene legitimidad alguna para vender, ni negociar ni obligar ni un solo alfiler del patrimonio nacional.

CITGO no es una de las tantísimas empresas o haciendas o dineros que Hugo Chávez, Nicolás Maduro y el resto de estos delincuentes le han robado a Venezuela. CITGO es una parte fundamental del patrimonio nacional, del inventario de negocios en el sector petrolero que administra PDVSA, por mandato legal de la República de Venezuela. No es de Maduro, ni de Cilia, ni de las hijas de Chávez; es de toda Venezuela.

CITGO no es otro botín, otro alijo para ser robado por la Federación Rusa. Para cogérselo por medio de vagabunderías en los tribunales mercantiles que sean o en donde quieran que estén.

Los medios de aseguramiento del capital de CITGO, llevados a cabo por la administración de Donald Trump, estuvieron basados en el principio de honradez de un gobernante amigo. Trump entendió correctamente que debía proteger al pueblo venezolano, evitando otro despojo más llevado a cabo por Nicolás Maduro y articulado por sus socios internaciones de los bajos fondos.

No nos cansamos de advertirlo. No paramos de decirlo: los acreedores de CITGO ni pueden, ni mucho menos se les puede permitir que ejerzan acciones de recuperación de sus acreencias, a través de la capitalización de estas.

En las espantosas condiciones de debilidad institucional en que funciona Venezuela; de la total fragilidad de la república en manos de estos bandidos, sería una felonía consentir que la CITGO salga del control de PDVSA y pase a terceras manos, mientras no se recupere realmente la democracia en nuestro país. Y este mismo argumento vale también para el Esequibo.

Los pillos del régimen de Caracas continúan tramando vender la CITGO al mejor postor, rematándola al precio que sea. Como no les pertenece, para ellos lo que “caiga” será bueno. Como sucede con todo ladrón, con todo aguantador de cosas robadas, no les importa cuánto le paguen por la mercancía robada. Para todo ladrón, el precio de lo robado se lo pone el comprador.

Por eso, quienes secunden, acompañen, compren o intervengan a la CITGO es importante que sepan que están adquiriendo un bien robado. Y eso, en cualquier lado de este ancho mundo, es ilegal, ES UN DELITO.

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