CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Lo que dicen las encuestas

En la Venezuela pre-electoral no hay noticias. En la Venezuela preelectoral solo hay promesas. De banda y banda nadie se queda sin mentir su poquito. Allá prometen desde agua bendita y remedios para los callos, hasta la recuperación de la industria del petróleo nacional. Unos porque no tienen cómo cumplirlas. Y los otros, porque no les da la gana de honrarlas.

Régimen y oposición, ambos firmemente agarraditos de la máquina de producir dinero contante y sonante solo para unos cuantos. La empresa petrolera CHEVRON espera paciente el 28 de julio para que no ocurra por alguna causa mayor el plebiscito para el capo colombiano Maduro. Otros porque con o sin trampa ya están cobrando. Mucho y sabroso.

A la principal industria sin chimeneas del país, las elecciones, le entra petróleo crudo y gas del verdaderamente bueno por un lado y salen millonarios y gente acomodada de por vida al final de la línea de montaje. Asegurados en Qatar hasta su tercera generación de descendientes, libres de impuestos y sanciones de cualquier tipo.

Entre tanto, de acuerdo a todas las encuestas, la participación en las máquinas de la buena suerte para el régimen será masiva. Predicción de unos bien pagados como Schemel y asociados y «Luis Vidente Camaleón». No hay duda: tanto Maduro como Edmundo González son dos caballos de primera. Arrolladores. A ganador o a placet, los dos favoritos, van a lograr lo imposible: la gente masivamente va a hacer colas desde tempranito para pinchar las máquinas. ¿Qué tal? Increíble, ¿verdad?

Pero las encuestas, los operadores y los que entienden muchísimo de la sociología del voto en Venezuela ya están vaticinando una alta participación. Cómo y por qué, lo ignoro.

Probablemente nos cambiaron a los venezolanos. Su calidad de vida se recuperó y ya no está aplastada por la vida de mierda que insiste el régimen en imponerle como una cruz a todo el mundo que no esté enchufado allá en Venezuela. En todo caso, por la razón que sea.

Y los de la oposición consiguieron resolver el dilema existente en las profundidades del ADN democrático con que hemos venido al mundo los millones y millones de venezolanos: votar, pero no elegir. Aunque en definitiva la clave que debería privar es la mentalidad del buen cobrador después del 28 de julio. Llamará Edmundo a cobrar. ¡Qué bueno! Total: ¡Amanecerá y veremos!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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