CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Los candidatos electorales ni guao-guao ni pío-pío

Los grandes apagones y los cortes diarios de electricidad en toda Venezuela se han incrementado en estos últimos meses. Con invierno, en sequía, con luna y con sol, la “dieta” eléctrica impuesta al venezolano es tan letal como los míseros salarios y pensiones que el NARCO-RÉGIMEN insiste en pagar para terminar de extinguir al pueblo trabajador del país. Porque las cosas como son: ¡enchufado tiene planta eléctrica! ¡Enchufado siempre está pegao! y ¡Enchufado siempre gana en dólares!

Ninguno de los generalotes o algún otro de los mafiosos del capo Padrino López se ha tomado la molestia esta vez en hacer el intento de mentir sobre las causas actuales del desastre eléctrico. Ya dan por superado los imaginarios ataques magnéticos de un imperio que cada vez más amigo de la revolución. Y, desde luego, no tienen el valor ni la hombría de reconocer que ha sido, y es, la rapiña, el robo y el desvío continuado de hasta la última locha para mantener el sistema de electricidad que una vez tuvo Venezuela, lo que tiene al país sin luz.

De todas maneras, la minería de criptomonedas, el consumo monumental de energía eléctrica para hacer dinero de la nada, continúa siendo un factor determinante de los apagones en el país. Sabemos que desde PDVSA y en todos los cuarteles de las fuerzas armadas que comanda el capo Padrino López, se minan criptomonedas como les da la gana.

Y a eso es imposible no sumarle el problemón de la falta de gasolina en toda Venezuela. Sobre un hecho real e inocultable; los sistemas de refinación nacional simplemente desaparecieron en nuestro país. Y lo poco que queda está en manos y bajo control de los iraníes, que nadie tiene claro si son técnicos petroleros o matones de Hezbollah de vacaciones en el trópico para “enfriar” sus últimas fechorías.

Lo cierto es que el régimen de Maduro continúa comprando nafta a Irán, que es lo que llega a los motores del parque automotor del país. Una receta muy imperfecta y prehistórica de combustible, que apenas es un paso químico previo para que llegue a ser gasolina. Eso explica la pandemia de inyectores arruinados, tanques de combustible dañados, pilas de las bombas de gasolina desbaratadas y mil tropiezos que tienen a cada vez más y más carros en Venezuela parados o destrozados, porque la gente no cuenta con el dinero para hacer mantenimiento a tanto desastre.

Ni qué decir que todas esas y muchas más calamidades que hacen de la vida del venezolano un infierno ni la oposición electorera las reclama, ni el régimen hace el más mínimo ademán para solucionar en algo lo que es y ha sido su torpeza criminal como administradores públicos junto con su aparatosa responsabilidad directa, tras más de dos décadas en el “coroto” destruyendo a todo un país.

Nada de “eso”, ni ninguno de “esos” tiene en mente ni al país, ni a su gente, ni mucho menos al futuro de Venezuela. ¡No les interesa!

Por eso: solo Venezuela puede salvar a Venezuela. Una Junta de Gobierno, salida de un Parlamento Libertario, es la única forma que Venezuela tiene para amputar la parte gangrenada de nuestro país; y a eso le vamos a echar esféricas.

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