CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Los mismos de allá y de acá

Para mí el brollo que tiene montado el NARCO-RÉGIMEN con el asunto del Esequibo es puro circo. Circo con los payasos y las payasadas de Elvis Amoroso, el referéndum que no lleva a ningún lado y hasta con las respuestas preparadas por el gorila a quien también tienen los cubanos como dictador allá en Georgetown.

Pero por favor, si la República Cooperativa de Guyana es igual que Venezuela: una «desdichocracia». Un mal experimento de la tiranía tramposa usado como papel higiénico por los cubanos, por fanáticos religiosos para suicidarse en masa, a la espera de una flotilla de naves espaciales y de las mismas Chevron y Exxom Mobil de la administración de Joe Biden, que hacen lo que les da la gana en la misma República Bolivariana de Venezuela.

Desde el mismo día en que los ingleses le otorgaron la independencia a Guyana, a los negociadores de nuestro Esequibo les taparon la boca. Con la firma del Protocolo de Puerto España, la Venezuela de Rafael Caldera aceptó darle una esperadita por 20 años a los vecinos de Guyana para que se hicieran más fuertes, más brutos y feos con el paso del tiempo. Hay que recordar que Caldera era pana de Fidel.

El protocolo de Puerto España vino engrapado a la independencia de Guyana. Hasta que las cosas cambiaran a favor del vecino, Venezuela aceptaba congelar una reclamación territorial de casi un siglo, salpicadas por amenazas, sobornos internacionales y el robo de más de 90 mil kilómetros cuadrados que siempre han sido y siempre serán de Venezuela, desde mucho antes de nuestra Independencia; y que lo digan los pueblos originarios.

Como sucede igual con los cuentos de soldaditos de plomo que se inventa la porquería del siglo XXI en Venezuela, Guayana tampoco disparó ni un solo tiro para zafarse del imperio británico. Solo la quiebra de las finanzas de Inglaterra, disfrazada de un proceso de descolonización, puso a un pocotón de bandidos al frente del gobierno de Guyana. Pido memoria, señores: ¡hagamos memoria!

Saliendo los ingleses por una puerta, entraron los cubanos de Fidel Castro por la otra. Todo el mundo sabía o imaginaba de la existencia de inconmensurables yacimientos de crudo, de gas y de cuanto mineral Dios puso en la tierra en la Zona en Reclamación.

También Fidel. Y en ese tiempo la tiranía de Cuba había decidido tragarse a Venezuela. Pero los militares de verdad-verdad, no la basura traidora que vende drogas junto con Vladimir Padrino hoy en día, le dio un parao al primer intento de expansión neocolonial cubana en nuestro país.

Sin embargo, el mundo daría muchísimas vueltas hasta que a Castro se le atravesó el imbécil de Hugo Chávez Frías en su camino, le cayó del mismísimo infierno. Castro y toda su banda de incorregibles mafiosos recibiría del miserable de Hugo Chávez a una Venezuela empaquetada como un tremendo regalo, con todo y un enorme lazo rojo-rojito, apenas se inició el gobierno del difunto.

Así las cosas, resumo casi 60 años de complicidades y traiciones en muy pocas líneas. Me quedo corto. Sé que le faltan muchísimas partes a este relato. Prometo que las iré contando poco a poco. Apenas estoy empezando. Pido paciencia a quienes me leen y me escuchan.

Pero cierro este OPENING con la pregunta de las 65 mil lochas que se hace la Resistencia venezolana frente a toda esta ridícula trifulca: ¿Qué se puede esperar de una “supuesta” escalada de confrontación entre Guyana y Venezuela, siendo ambos países satélites políticos de Cuba, que comparten rufianes y grandes empresas petroleras y mineras que funcionan y operan en ambos lados con total impunidad? ¿Interesante, verdad?

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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