El Fogón de la Editora

LOS OJITOS DE CHÁVEZ

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Las leyes del régimen de Caracas son las mismas leyes cubanas. Las mismas chorradas que unos maleantes se inventaron para hacer de Cuba un infierno. Las mismas que llevan años tratando de poner en práctica en Venezuela. Con los mismos resultados desastrosos, ambos países no tienen nada, pero nada positivo que mostrar, que no sean embustes mil veces repetidos.

De ahí que la porquería que otra vez están copiando, que busca reconfigurar al Estado venezolano en estado comunal. Otro odioso parapeto que persigue únicamente fortalecer la presencia de los pillos de Miraflores en cada uno de los rincones de la geografía de nuestro país.

Así, instaurando el modelo de gestión comunal, disfrazan el paredón de fusilamiento con que están sentenciando a la descentralización en Venezuela, a la esencia del poder nacional desde los tiempos del cabildo colonial. El régimen busca desbaratar la cédula del poder municipal y parroquial en el país, haciendo fuerte, solo de la boca para afuera, a los enchufados y chismosos de cada esquina y de cada cuadra de todos y cada uno de los barrios y urbanizaciones de toda Venezuela. Una red de sapos e incompetentes, aquellos justamente que “gestionan” las bombonas de gas doméstico con sobreprecios y las inmundas cajas CLAP con comestibles incomibles para las familias más necesitadas.

La continua estafa democrática del régimen tramposo en Venezuela no tiene interés alguno en que funcione bien ningún nivel del gobierno. Ya sea en lo local, en lo regional o en lo nacional, para todos estos rufianes no existe otro objetivo político que no sea el de atornillarse en el poder. Solo así pueden robar, destruir y ensuciar todo aquello que cae entre sus manos.

Pensemos en el sistema eléctrico venezolano que ellos dicen manejar, o en el desenvolvimiento de la economía de todo el país, o en la plataforma sanitaria y asistencial nacional desvalijada, destruida, acabada.

No es posible que con esta plaga exista alguna esperanza en que los espacios de poder más cercanos a la gente de a pie, alteren, mejoren en algo al país o, simplemente, se pueda conseguir revitalizar la nación.

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