CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Los rehenes

Como el rufián que es. Como el azote de barrio que nunca, pero nunca, ha dejado de ser. Como el mafioso de cuarta categoría que encarna perfectamente, Maduro le manda a decir a todos aquellos venezolanos que le hacemos presión alrededor del mundo que “no olvidemos que buena parte de nuestros familiares están dentro de Venezuela y que, por supuesto, saben en donde es que viven”.

Y digo yo: con declaraciones de esa naturaleza, con esas amenazas de malandro, de matón de esquina: ¿todavía hay que oficiarle y jalarle bolas al fiscal de la Corte Penal Internacional para que emita una orden de captura en contra de Nicolás Maduro Moros por genocida y criminal?

¿Será que hay que convencer a las empresas petroleras Chevron, Exxon y la inglesa, y al Departamento de Estado de Estados Unidos, a las máximas autoridades de la Unión Europea o a otro cualquier país civilizado del mundo que Maduro y sus secuaces, que hacen supuestamente gobierno en Venezuela, representan una amenaza cierta y verdadera sobre más de 32 millones de venezolanos estén o no estén adentro del país?

El largo brazo criminal del régimen se vuelve a ensañar con toda la potencia y los recursos del riquísimo estado petrolero venezolano que ellos controlan. Esta vez con una advertencia más clara que un bombillo.

Ya no es solamente la sospecha de conchupancia con el gobierno del Boric de Chile, en donde una banda de asesinos “Hechos en Socialismo” secuestran a plena luz del día, torturan, matan y descuartizan a un joven teniente de la resistencia venezolana, supuestamente bajo la protección del gobierno de aquel país. Ahora la amenaza es en contra de todos los que estén, los que no estamos dentro del país y sobre aquellos que no importando donde nos encontremos nos expongamos como adversarios del triste régimen de marionetas de La Habana.

La corte de los milagros de Miraflores es capaz de ese y de mil crímenes de esa calaña más. Pero bueno: si han sido capaces por años seguidos de utilizar al país, al ex-estado soberano de Venezuela, para producir y traficar cocaína y heroína por todo el mundo. Dedicarse al uso de los ennegrecidos poderes públicos nacionales para encarcelar, torturar, robar y extorsionar al pueblo de Venezuela como les ha dado su real gana; claro que son capaces de la bajeza que sea para tratar de mantenerse en el poder.

El mundo decente, el mundo de la gente decente, nos tiene que ayudar a pararle el trote a aquellos delincuentes.

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