CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Luchemos por dolarizar los salarios

Para la Venezuela de verdad, para las grandes mayorías nacionales que permanecen atrapadas dentro de nuestro país, no tiene ningún significado, ni tampoco ningún valor, que se adelanten o no cualquier tipo de elección presidencial o mega comicios, como insinúa el régimen de Caracas que va a llevar a cabo el año que viene.

Porque nada de lo que estos angelitos lleguen a hacer en materia de comicios electorales con sus máquinas tramposas, su CNE secuestrado por el régimen, su plan república, con el mismo REP de siempre y sin arbitraje internacional, tiene significado real.

Es que el año que viene, 2023 o 024 o cualquier día que quieran, sin un estricto Juego Limpio, todo lo que hagan en ese sentido lleva al mismo resultado: la dictadura se mantiene en el poder y cubre las formas internacionales de una democracia de parapeto para seguir haciendo lo que le da la gana con todo un país indefenso.

El venezolano no va a mejorar ni su calidad de vida, ni muchísimo menos la calidad de sus ingresos, con cualquier cambio en la fecha para la celebración de otra nueva sesión de maquillaje electoral.

Sin la indexación en dólares de los salarios de los trabajadores en Venezuela, pagados en bolívares cada día más devaluados. Sin una adecuación de todos los salarios de los trabajadores del país a lo que cuesta comprar la cesta básica familiar, que tiene sus precios marcados en dólares y que también suben todos los días, Venezuela y la mayoría de los venezolanos continuarán en la ruina.

Venezuela gana su sueldo en bolívares, siempre estancados en el tiempo, mientras que todo lo que se vende y lo que se compra solo se puede pagar a precios en dólares, que se mueven igualmente a brincos. El venezolano no llega a ponerle la mano sino a una parte cada vez más pequeña de los bienes y servicios que necesita para llevar una vida digna. Y así, déjense de vainas: las grandes mayorías no se pueden permitir el lujo de continuar prestándose como punta de ganado para ir a votar, sin que nadie se tome la molestia en pensar que los ingresos nacionales van a servir para echar «palante» a sus familias, sin tener que huir del país.

Por eso el adelanto o el atraso de cualquier tipo de relajo de naturaleza electoral solo le afecta a gente como a Gerardo Blyde. Un individuo que, lo mismo que el bojote de enchufados que dicen ser oposición, anda por medio mundo haciéndole creer a la gente que representa al país y a todos los venezolanos. Cuando tanto Blyde, como el resto de los avispaos de la mesa o de la silla o como ellos se quieran llamar en este momento de la oposición gobiernera, solo representa a sus propios bolsillos.

Es que allá, en Venezuela, hay asuntos muchísimo más importantes que las vagabunderías de siempre; lo que pasa es que allá, en Venezuela, hay muy poca gente haciendo algo por aquellos asuntos que son realmente importantes para LA GENTE, como por ejemplo dolarizar los salarios.

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