MADURO, ¡ABUSADOR!

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
La verdad es que la Venezuela de la desgracia del siglo XXI cada vez se parece más a Corea del Norte.
En un acto preparado, de asistencia seguramente obligada para los maestros y trabajadores en el Teresa Carreño, Maduro aparece en medio de una de sus muy aburridas peroratas. De buenas a primeras deja de decir sus estupideces de siempre y se agarra con alguna persona que le reposta desde el fondo del teatro. Alguien a quien le dio, seguramente, un ataque de valentía y aprovecha la ocasión para cantárselas al tirano.
Maduro, como una fiera, deja ver al gorila que vive dentro de él. En vivo y en directo comienza a vociferarle a la persona que lo está increpando. Así que, de una vez, ordena a un espadero que le busque al sujeto, que se lo traiga, que él le va a explicar cómo es la “cosa”. Que él, el presidente de los trabajadores de Venezuela le va a dar una clase magistral de reeducación sindical. ¡No me fuñas!
Yo soy venezolana por docenas de ancestros y por nacimiento, y me duele muchísimo por todo lo que le toca pasar a la gente de mi país a manos de ese régimen de criminales. Y también soy educadora, y me espanta la manera en que todos esos desgraciados maltratan y limpian el piso con los hombres y mujeres de mi gremio, que son los carpinteros, los constructores, de los venezolanos del futuro.
Pero, por sobre todas las cosas, soy un ser humano practicante de la fe católica que me enseñaron mis mayores. Aun así, no soy capaz de perdonar a Nicolás Maduro, a Hugo Chávez y al resto de los bandidos que pisotean la vida humana en Venezuela, y que han convertido a mi país en un verdadero infierno sobre la tierra.
Es muy cierto: la educación que reciben los pobres en Venezuela es una pobre educación. Porque estos muérganos necesitan un país tenebroso, de ignorantes y, de ser posible, de gallinas.
El proyecto de idiotización de nuestra nación lo han iniciado desde el aniquilamiento de las condiciones de vida, de sobrevivencia, de nuestros maestros. El régimen les paraliza con sueldos que no les alcanzan para nada; y, así, es imposible educar a alguien. Con hambre, sin zapatos, sin ropa, con la casa hecha una ruina, ni se recibe ni se puede impartir educación de ningún tipo.
Total que Venezuela tiene su parodia siniestra de Kim-Jong-un, pero con bigotes. Como todos los tiranos terminan siendo iguales, el colombiano que dice ser presidente de Venezuela abusa del poder como todos los dictadores.



