CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Maduro alborotó el avispero

Saquen ustedes la cuenta. Resulta que hasta los compinches más cercanos del régimen de Maduro se le están volteando en el asunto del manejo de la Zona en Reclamación con Guyana. Ya saben, el pedazote de Venezuela robado a mano armada por los ingleses en el siglo XIX, cuando todavía Inglaterra era un poderoso imperio.

Me parece que ya lo habíamos advertido. Desde Alaska hasta la punta sur de la Patagonia, es poco probable que no existan dos países en todo este continente que no arrastren profundas diferencias fronterizas, luego de la desfragmentación colonial y de la formación de nuestros estados nacionales. Los cubanos le buscaron un mal distractor al régimen de Venezuela. Intentar tapar el rotundo fracaso de casi 25 años de desgobierno es muy difícil.

Eso explica que el Brasil de Lula se haya cuadrado con Guyana. Que Colombia, a pesar de los enamoramientos de Petro con Maduro, también apoye a la República Cooperativa. Lo mismo que Joe Biden, Blinken y los “cerebros” de los demócratas que igualmente le sacaron el culo a Maduro. Todos ellos, sin excepción, se han colocado inequívocamente del lado de Guyana.

Ni qué decir de las islas manganzonas del CARICOM. Perú, Chile y Ecuador están también de parte de los inglesitos, en vez de colocarse del lado de los torpes bolivarianos.

Obviamente. Con el intento estúpido de provocar al vecino, el régimen de Caracas está pisando todos los callos limítrofes que puedan existir en todo nuestro continente. Porque es el caso que toda Centroamérica y casi la totalidad de Suramérica es un plato de espaguetis volteado de acuerdos limítrofes aún no aceptados, en reclamación o eternamente pendientes por solucionar. O de fronteras impuestas por las armas entre vecinos. O por la celebración de laudos tan chimbos como el de la reina regente María Cristina de España, que nos arrebató la totalidad de la Península de la Guajira. Pedazo, por cierto, con el cual nació la Capitanía General de Venezuela en 1777. Territorio que, dicho sea de paso, le permite a Colombia reclamar hoy por hoy “costa seca” en el Golfo de Venezuela. Que allá en Bogotá y en los libros del colegio de los muchachos no le llaman de esa manera, le cambiaron el nombre por el de Golfo de Coquivacoa.

Un cuarto del México de antes de su independencia de España fue arrebatado por Estados Unidos luego de la guerra México-Americana de 1848. Una mordida territorial sobre la Guatemala que una vez fue completa y totalmente española inventó a la Belice de los inefables ingleses imperiales. Toda Panamá fue robada entre gallos y madrugada a la vieja Colombia para construir un canal. Las Islas Malvinas, plataforma continental de la Argentina, por más que los ingleses aún digan lo contrario y les llaman Islas Falkland, todavía representan una dolorosa espina sobre nuestro continente.

En fin, la lista de enredos limítrofes en nuestra América es larguísima. Y estos cretinos se metieron por ese lado, para esconder como el gato sus espantosas suciedades. ¡De bolas!

Cazaste una pelea que genera mucho ruido, muchas molestias y muchos malos y peligrosos recuerdos por todos lados. Pretendes esconder tu desastre económico, social, político y humano Nicolás Maduro, pisando callos por todas partes. Pareces un elefante caminando dentro de una cristalería. Es imposible que no rompas algún florero.

Maduro: ¡Moviste un avispero de magnitudes hemisféricas, tú y tus chulos de La Habana!

¡Ojalá te piquen, desgraciado!

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