CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¿Maduro arrepentido?

Mientras Daniela Cabello continúa tratando de engatusar al capital sobre una seguridad jurídica que hace añales desapareció en Venezuela; el colombiano Maduro, por su parte, intenta crear su marca-espiritual-país. Y por ahí debería comenzar el arrepentimiento, de rodillas recorrer los cuatro puntos cardinales de Venezuela y decirle la verdad al país de que es colombiano y que raspó junto a Fidel al vivo de Chávez.

En otra de sus choretas ofertas electorales, este estúpido está comprometido en “hacer de nuestro país el futuro centro espiritual del mundo”, según sus propias palabras. Sigue sin hablar de salarios y pensiones en dólares, en recuperar el sistema eléctrico o en liberar a los cientos de presos políticos, tanto civiles como militares, que tiene encerrados. Y siempre rodeado de delincuentes internacionales. ¡De eso ni papa!

Maduro ahora está montado en emular a la Cuba yoruba y al Haití del vudú y la macumba. Aspira al perdón de todas sus diabluras, enredando más y más al país bueno y de fe limpia en telas de arañas de exaltados y mercaderes de la religión. Tanto así que, por decreto, establece al 15 de junio como el día del arrepentimiento nacional.

Siendo el caso que los únicos que deberían arrepentirse, y de rodillas, serían él y sus secuaces ante el mismísimo pueblo venezolano que ellos han empujado a huir de Venezuela. Su mafia de pillos y delincuentes de estado, quienes han arruinado a todo un país, deberían todos estar presos y vestidos de morado, como los penitentes del Nazareno de San Pablo.

Pero está visto: ese pedazo del país está al revés. Ese feo pedazo del país continúa en manos de esos farsantes, quienes cada vez se las ingenian mucho más para pasar el límite de lo patético. Además, sin ninguna pena ni vergüenza ajena.

Un muy pequeño pedazo de Venezuela funciona con gobernadores disfrazados de Drácula, políticos de la Cuarta haciendo negocios con los pillos de la Quinta y dictadores ladrones y asesinos que ahora se las quieren dar de buenos, de agentes de la paz y del amor que le han negado a todo un país por casi treinta años de sus pecados capitales.

Allá, que cada quien saque su cuenta. Pero lo que realmente es importante para el País Grande, para las grandes mayorías de venezolanos de allá y de aquellas otras que estamos regados por medio mundo, es el día después del 28 de julio. Otro momento de cobrar en estos 25 años.

Ese es el tiempo, el verdadero momento que a Venezuela le debe preocupar. El día después queda pendiente para que Venezuela y los venezolanos recuperemos la calidad de vida que unos poquitos nos robaron a muchos hace mucho. ¿O no?

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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