CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Maduro dice otra vez: «El cielo es mío»

Resulta que el gobierno de Javier Milei le devuelve el avión a la DEA encochinado de drogas, propiedad de la Guardia Republicana Iraní, pero bajo parapeto de Conviasa – Venezuela. Estos, por órdenes de un tribunal lo desguazan, pues ya nadie quiere ni necesita otro 747 más con tantas y tantas trazas de perico en sus bodegas de carga, que Maduro coge otra de sus rabietas.

Los argentinos, digo, finalmente el gobierno decente de ese país, que tiene memoria fresca y recuerda el espantoso ataque dinamitero de la AMIA, llevado a cabo por las joyitas asociadas a Irán en los años 90 y que acabó con la vida de más trescientas personas en pleno centro de Buenos Aires, aun la tienen pendiente por cobrar.

El nuevo gobierno de Milei no le aguanta ni una sola estupidez al cretino de Maduro. Entonces el colombiano, como pataleta de retaliación, le restringe el paso aéreo a los vuelos de Aerolíneas Argentinas que atraviesan el corredor amazónico que conecta al Caribe para buscar el Atlántico, y que usan los vuelos del sur del continente para continuar su vía a Europa. Así, facilito: «¡No pasas!».

Ya conocemos todos el resto de la historia. ¡Otra vez el cielo es mío! Total que todo avión comercial, de pa-sa-je-ros, con matrícula y bandera de la República Argentina que sobrevuele el espacio aéreo de Venezuela a 35 mil pies de altura, será tenido como hostil por estos narcotraficantes de estado. ¿Qué tal? Definitivamente, así, así es que se gobierna.

Mientras Venezuela permanece a oscuras con una dieta al menos de 14 a 16 horas al día sin luz. Alex Saab se encontró con una fábrica con la cual hacer nuevos guisos y le piensa meter dos latas de carne en conserva envejecidas a las bolsas CLAP. Los pensionados y trabajadores de Venezuela continúan un día más cobrando sus sueldos y jubilaciones en bolívares. El número de presos políticos y rehenes del régimen aumenta sin cesar, conforme pasan los días. Y las elecciones de mentiritas del 28 de julio, para celebrar el nacimiento del destructor de Venezuela, pero las adelantan por temor a Donald Trump.

Por eso es por lo que estos mamarrachos le obligan a Aerolíneas Argentinas a que de un vuelton por Colombia, cambien media ruta y gasten una enormidad de tiempo y de combustible de más para salir hacia el Atlántico.

La siguiente, con toda seguridad, será romper relaciones hasta consulares con Argentina. Evidentemente para allá va la diplomacia del siglo XXI. Y ya sabemos quiénes pagarán los platos rotos.

Platos, vajillas enteras y pocillos los pagarán los miles de venezolanos que viven en la Argentina. Lo mismo que le ocurrió a los también miles de venezolanos que, en la era de Iván Duque en Colombia, les pusieron multas, sanciones y cuanto invento se les ocurrió a los colombianos, en contra de todo el pueblo derramado de Venezuela, indefenso y sin ningún tipo de asistencia ni protección consular. Sin posibilidad alguna de tramites de ningún tipo, acumulando multas migratorias y documentos vencidos. O sea, aún mucho más desamparo del que ya sufre la Venezuela en diáspora. ¡Qué desgracia chico!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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