CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Maduro te esperan en la bajadita

La verdad es que el negrito de Guyana le metió los dos dedos en el ojo al colombiano Maduro. En Las Granadinas, para “dejar eso así”, como exigieron los cubanos, la República Cooperativa de Guyana impuso EN LA PRÁCTICA la decisión torcida del Laudo Arbitral de Paris de 1899, sobre la delimitación fronteriza entre la Guyana Inglesa y Venezuela. Es decir, no existe, no hay ninguna presencia de Venezuela en la Zona en Reclamación. Todo es de Guyana, como sentenciaron los jueces sobornados por el oro de los ingleses a finales del siglo XIX.

Que no se hable más del asunto. El país retrocede en materia de Acuerdos Internacionales a la Era de Cipriano Castro y santas pascuas dijo el cura… con la disculpa de mis amigos de la Conferencia Episcopal. ¡Qué desastre!

Los cubanos, dueños reales del poder en nuestro país, mandaron a callar a los bolivarianos que se las dan de independientes. Primero los metieron en el saco y luego desamarraron un poquito el nudo para que no se ahogaran.

¡No tienes vergüenza, Padrino López! Eres una cucaracha asustada por el Baygon de tus padrinos y magos, que te tienen el cerebro lleno de mierda allá en La Habana. ¡Miserable! A ti y al resto de los hampones traidores, que son tus compinches, es a quienes deberían quitarle la nacionalidad venezolana.

Y como el asunto Guyana ya llega a su fin, régimen y oposición se tienen que inventar otro cuento para tratar de que Venezuela no piense. Que Venezuela y sus venezolanos vuelvan a pasar otras navidades con enormes limitaciones y sin abrir la boca. Sin estrenos, sin hallacas, sin trabajos, con sueldos y pensiones en bolívares, con todos los precios en dólares, con una inflación a cierre de año que seguramente superará el 400%.

Con Maduro-Padrino-Cilia-Nicolasito-Diosdado y el fiscal metrosexual de la república que mete preso a quien sea y como sea, por los mismos delitos que él y los suyos cometen día tras día.

Venezuela: hambre, sin luz, con carreteras asesinas, patas «parriba» y la CHEVRON.

Pero, debajo de todo eso, en el subsuelo que hierve, Venezuela se cocina en su propia arrechera y ruge en silencio. No lo olviden. Teman, desgraciados: un pueblo que los detesta, por lo mucho que lo han hecho sufrir, los espera a todos ustedes en la bajadita.

Es de tontos pensar que el pueblo, la gente, el Juan Bimba, no va a reaccionar y pronto va a salir a buscar lo que realmente le importa; lo que de verdad es suyo.

Disfruten de sus fiestas con el dinero robado a todo un país. Beban, coman y vayan a conciertos caros. Porque, abajo, debajo de los pies de todos ustedes, se está cocinando un tremendo terremoto.

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