Más de lo mismo o más de lo peor


María Corina Machado ya ha sido asumida por Washington como la garantía crediticia de la Venezuela quebrada. Para el capital internacional resulta más segura, más confiable María Corina que Delcy o cualquier otro de los mamarrachos del siglo XXI para pagar lo que se robó el chavismo y hacer lo que se podría hacer con las enormes riquezas sobre las cuales flota Venezuela de manera “segura”; recuperable para quienes metan dinero en el país.
Insisto: para “ellos” mi país es un asunto de naturaleza comercial.
Como se recupera lo que torpemente se les fió a los rufianes del siglo XXI, y de qué manera se pueden exprimir las enormes riquezas de que dispone el país con un margen serio de retorno real y rendimiento económico es lo verdaderamente importante para quienes tienen el sartén por el mango. ¡Punto!
Lo de la democracia, las libertades y demás frituras, eso se lo dejaran para que lo resuelva Carla Angola y hasta el tal Michello como mejor les parezca. Señores, se los digo con el dolor de mi alma: ¡eso es lo que hay!
Y es tan potente, que yo veo bien difícil que esa “manera de pelar los pollos” cambie, se convierta en otra cosa. En el mejor de los casos, insisto, en el mejor de los casos, a Venezuela le sale la metodología aplicada en Taiwan, o en Corea del Sur o en cualquier
otro de los Tigres Asiáticos.
Crecimiento exponencial de PIB, control de la masa monetaria, cambio “controlado” del mercado de divisas, baja inflación, maquila industrial a nivel nacional y sueldos competitivamente bajos.
No le pongo ni le quito emoción. A la edad que tengo puedo entender perfectamente que ese es un camino lleno de baches, pero con el final productivo que busca el gran capital internacional. ¡Sin pasiones!
Pero para que el final real de ese “camino” sea feliz, se tiene que incluir la satisfacción de las necesidades básicas de grandes mayorías una y mil veces excluidas en Venezuela.
Que la “cosa” solo le sirva a Miguel Rodríguez o a Lorenzo Mendoza no quiere necesariamente decir que sea “buena” para la Venezuela de a pie.
Más allá de lo electoral e inmediato, María Corina, o quien sea, tendrá que meterle rostro humano a las futuras políticas de recuperación del país.
Este «asunto» sin verdadera acción de políticas públicas que mejoren la condición de la nación venezolana, tendría el mismo resultado que que obtuvo La Nueva Venezuela de Carlos Andrés Pérez o el Gran Viraje de Carlos Raúl Matos Azócar y Rafael
Caldera… O sea: ¡Nada!
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