CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Masa crítica

El sábado 1º de agosto “alguien” pateó la mesa. De asamblea mixta a mesa de diálogo y no-sé-cuántas-cosas-más, lo que había sido inventado como el inicio de su siguiente “fase” para el arreglo de Venezuela, se vino abajo. Como lo que siempre ha sido: ¡Un frágil castillo con naipes demasiado gastados!

La payasada número 18 de los diálogos entre la dictadura y la oposición escogida a dedos, esta vez terminó incluso antes de empezar.

Porque para continuar hablando de los presos políticos que no hay forma ni manera que la dictadura suelte; o de la recomposición de un TSJ por algo más que rufianes que validen los fraudes electorales y cobren fortunas por cualquier tipo de justicia; o por el cambio de los rectores del CNE por individuos que realmente sean árbitros serios en cualquier evento electoral, no hace falta sentarse, ni hacer tanto alboroto.

Eso con una orden ejecutiva de Marco Rubio es más que suficiente para que la dictadura haga lo que tiene que hacer. Por eso, ¡a mí la charada del sábado me huele a gato enmochilado!

Dos instituciones quemadas, una por vencida e inútil y la otra por ilegitima y malvada, trataron de ser convertidas en el objeto del deseo de varias fuerzas políticas “chingas” por estar metidas en el guiso.

Y después de tanto codazo, resulta que Dinorah llama desde España para decir que en cualquier momento se deja caer por Caracas, y Jorge le responde que allá la espera. ¡Increíble!

Yo pienso que los dueños de la fiesta están empezando a darse cuenta de que Venezuela está que revienta.

Que cada vez existen menos espacios para las mamaderas de gallos, a pesar de las menciones sobre convertir a Venezuela en el estado número 51 de la Unión.

Que cada vez se exigen más las cuentas del petróleo extraído que termina en las refinerías dentro de Estados Unidos.

Que ahora hasta el Congreso de este país espera por una mayor transparencia con los asuntos entre Venezuela y la Casa Blanca, que sean bien claritos. Que la mayor cantidad de capital político en Venezuela no lo tiene ni la Delcy, ni María Corina, ni los partidos que dicen representar a la gente.

Cuidado: la masa crítica que se está formando es Sociedad Civil en estado de ebullición.

Es la gente. Son los venezolanos que entre el 3 de enero y el 1º de agosto, han visto crecer los precios de lo que cada vez consumen menos, en más de un 500%.

Lo mismo que el dólar. O el desempleo. O las nuevas oleadas de migración que se están desatando por el sur y por el oeste del país. No hay cheques en blanco en la política venezolana del siglo XXI.

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