CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

MCM, primero es la transición

Allá en Venezuela, con relación a los sueldos y pensiones de los venezolanos, hay muy poco que explicar. Que salga «Delcy Heroína» a acomodarle el enredo con el cual nuevamente Maduro trató de embaucar a todos los trabajadores y pensionados del país, no cambia en nada la situación de crisis que vive la gente en cuanto a sus ingresos.

No hay ni sueldos, ni jubilaciones, ni en dólares ni indexados en el tiempo. Nuevamente lo que cuentan es otra mentira. Según las cuentas, que solo son cuentos, el sueldo mínimo del trabajador venezolano activo, con todo y la chorrera de bonos que ni se entienden ni tampoco interesa su procedencia, en ningún caso estará por encima de los 100 dólares mensuales. O su equivalente en bolívares, al cambio que diga el desprestigiadísimo Banco Central de Venezuela.

Y para los jubilados y pensionados de todo el país, según la re-explicación de la señora Rodríguez, el monto quedó en 25 dólares mensuales. O sea: ¡100 dólares para los activos y 25 dólares para los pensionados!

Eso explica que justamente cuando el régimen trata de poner en claro la realidad de los ingresos de los venezolanos, es cuando sacan del horno el pasticho de los inhabilitados, las rehabilitaciones y la misma canción política de siempre en la misma rockola.

¿Casual? ¡No, para nada! Es cosa del Demonio, como decía la Billo’s en aquella guaracha. El régimen de Miraflores nuevamente arroja la “zanahoria” de lo político-electoral para tratar de distraer lo estomacal, lo vital para una nación que se está muriendo de hambre.

Que en ningún caso puede esperar “resolver” la adquisición familiar de la parte que le toca a cada quien, para cubrir la canasta básica mínima alimentaria, que hoy en Venezuela se acerca a los 600 dólares. Ni hablar de los pensionados y jubilados del país.

Ese gobierno está persuadido de mantener su condena de muerte sobre todos aquellos venezolanos que mal viven de una jubilación. El cuento es simple: que se las arreglen con 25 dólares para comida, medicinas, vestido, vivienda y pare usted de contar.

Te das cuenta, María Corina: ¡no solo es importante la libertad que tanto ofreces, eso está muy bien. Pero es fundamental que quede gente viva en Venezuela para que, después de la necesaria y urgente transición, el pueblo decida, o no, hacerte presidenta constitucional del nuevo país que muchos como tú queremos tener.

Con desnutrición infantil y adulta, con sueldos y pensiones de hambre, la democracia tradicional no tiene cómo explicar el holocausto, el genocidio que el régimen de Miraflores ha desatado sobre las grandes mayorías de los venezolanos.

Porque, primero es la gente. Por eso Venezuela: ¡no te sigas dejando joder!

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