CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Mensaje a María Corina

Es hora de reflexionar María Corina. Yo, Pablo Medina, te lo dije hace algún tiempo atrás. La gente decente que trata de hacer negocios con malandros siempre termina tumbada. Es que ni tú, ni el pedacito muy pequeño de país que aún se cree de buena fe que por las buenas salimos de estos facinerosos que controlan Miraflores y de sus asociados de la oposición, ni te van a agradecer todo el esfuerzo que hiciste, ni mucho menos te lo tendría porqué reconocer.

Te eres, sin duda, inteligente, pero eso no basta. El problema es que no todos conocen la naturaleza del régimen. Te juraste que te estabas cocinando al bandido de Blyde y al hampón de Henry Ramos en la misma cazuela. ¡Y eso no fue nunca verdad!

Pensaste que con taparte la nariz, podría ser suficiente para compartir la misma cocina con esos caníbales que llevan añales tragándose las buenas intenciones y todo lo que les dan como sobras los cavernícolas del siglo XXI.

Te tomaron el pelo. Te timaron, como llevan años timando a toda Venezuela, y hasta al gobierno de Estados Unidos. Y hasta se burlaron de Donald Trump, unos buenos para nada como Juan Guaidó, Lilian, Leopoldo y el resto de los “vamos bien” que sancocharon la gallina de los huevos de oro de Monómeros, Citgo y otros recursos financieros, y hoy viven felices y contentos diciendo que hacen sin hacer nada.

Lo mismo que los mamarrachos de hoy y de siempre, quienes te cambiaron en una mano trucada por un miserable como Manuel Rosales, para jugarle el juego al régimen del mejor sistema electoral del mundo y ya.

Lamentable que hayas creído en la Unión Europea, el Departamento de Estado, la CHEVRON y las grandes petroleras del mundo, que te aseguraron arrinconar a Maduro y a sus cubanos para que te dejaran llegar “hasta el final”.

Pues fíjate, María Corina. El final resultó ser que cediste, cambiaste la denuncia y la presión de calle sobre un régimen malvado, por las genuinas y auténticas necesidades de un pueblo sin empleo. Un pueblo que recibe sus sueldos y sus pensiones en míseros bolívares, mientras no puede comprar su dieta básica ni las de sus hijos, porque todo se vende en dólares y no paran de subir los precios, porque el país cada vez produce menos y menos.

Cambiaste el ser vocera de un pueblo que se encuentra de rodillas, sin luz, sin agua, sin un poquito de calidad mínima de vida por las traiciones esperadas de individuos como Ramos Allup, el tal Aveledo y hasta por malandrines de última hora como Henri Falcón y el resto de los enanos de sus bandas. No levantaste la bandera de la dolarización para los trabajadores, pensionados y jubilados.

Por eso, María Corina, ahora no le pidas al país ni SERENIDAD ni CONFIANZA. Eso mismo pedía a mediados de la década de los años 30 del siglo XXI, Eleazar López Contreras con su CALMA Y CORDURA, para que el país se mantuviese adormecido y no se le agitará al gobierno de la época, luego de la muerte del general Gómez. ¡Ojalá eso sí lo entiendas!

Por eso María Corina: ¡arma el peo! Forma el peo y sal huyendo de Venezuela antes que te hagan presa. En la Resistencia te esperamos para que juntos, con el Parlamento Libertador, formemos un gobierno provisional en el exilio que construya una posible salida a como sea en contra de esos malandros de Venezuela.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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