Mi vida es la vida de Dios, ¡viviendo como yo!

En Él estaba la vida, y la vida era la luz de todos los hombres / Juan 1:4″
Al despertar, tomo consciencia de la energía vital que recorre mi cuerpo. La vida es una de las cualidades divinas que puedo usar porque soy una expresión viva del amor de DIOS. Celebro el don divino de la vida, viviendo con alegría y entusiasmo. Dondequiera que esté, haga lo que haga, sé que DIOS está conmigo. Yo soy su hijo amado.
Si no me siento bien, recupero la vitalidad llenando mi mente con pensamientos que afirman la vida, agradeciendo a DIOS, bendiciendo cada célula de mi cuerpo y cuidando mi salud física con el equilibrio adecuado de descanso, ejercicio y nutrición saludable.
Cuando oro por la sanación de otra persona, visualizo la vida divina brillando en cada célula, reemplazando todo lo que no es suyo. La vitalidad divina armoniza y renueva su cuerpo, mente y alma. Por lo tanto, con entusiasmo y alegría te damos gracias PADRE NUESTRO por continuar bendiciéndonos con la vida, la buena salud y los bienestares; con tu amor, tu misericordia, tu paz, tu guía, la armonía, la humildad, la integridad, la prudencia y la sabiduría; con las oportunidades, los éxitos y la prosperidad para mí y para todos en abundancia.
Definitivamente, ¡contigo DIOS siempre se triunfa!
ORACIÓN, ESPERANZA Y FE. GRACIAS DIOS POR TUS BENDICIONES.

