Internacional

Migrantes venezolanos cuentan sus duras experiencias cruzando El Darién para llegar a USA: «Aquí la vida no vale nada»

Úrsula Montenegro / Venezuela RED Informativa.us

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) reportó un aumento de la cantidad de migrantes venezolanos que atravesaron la peligrosísima selva del Darién panameña durante abril de 2022.

Según MSF, desde enero hasta la primera semana de mayo se atendieron 89 casos de violencia sexual ocurridos en la travesía por El Darién. En todo 2021 fueron atendidos 328 casos.

Además, la organización señaló que, en promedio, llegan a la Estación de Recepción Migratoria (ERM) de San Vicente 300 migrantes por día, quienes tienen dificultades para acceder a atención médica o servicios de urgencia básicos.

De acuerdo con Rabia Ben Ali, coordinadora de MSF en Panamá, «las condiciones para la recepción de migrantes son insuficientes».

En este peligroso paso han fallecido varios venezolanos y muchos de los que han sobrevivido han contado a MSF su experiencia atravesando El Darién.

“La vida no vale nada, ni siquiera la de los niños”

Gabriela, una mujer de 40 años, contó las dificultades que enfrentaron en la ruta antes de llegar a San Vicente.

“No se atrevan a cruzar por aquí, y si se atreven, sepan que hay riesgos de violación, secuestro y robo. Hay peligro de muerte. Si tienen niños, no lo hagan, porque es exponer a sus hijos a la muerte. A nosotros nos robaron», dijo a MSF.

Además, dijo que a unos asiáticos «los desnudaron y nos obligaron a ver».

«Nos quitaron todo el dinero, nos dijeron que no iba a haber violaciones si cumplíamos con las órdenes que nos estaban dando. No hay piedad, ni contemplación. Ahí la vida no vale nada, ni siquiera la de los niños», dijo.

No es un sitio para vivir

Después de caminar seis días por la selva del Darién con su esposa y su hijo de 15 meses, José Méndez finalmente llegó a ciudad de Panamá.

Meléndez y su esposa son venezolanos, pero a su hijo le han negado la nacionalidad en Ecuador y Colombia. Para salir de San Vicente, José y su esposa necesitan que se confirme que el niño es su hijo a través de una prueba de ADN.

“Ha llovido mucho estos días y como dormimos en carpas, sin piso, el niño se me ha enfermado con mucha tos, pues el agua se nos filtra. Acá si los niños no se enferman por gripa, les da diarrea», dijo.

Añadió que a otro niño que iba en el grupo de ellos le dio «una bacteria en el estómago y le han mandado antibióticos«.

«La verdad es que no este no es un sitio para vivir”, cuenta José, venezolano de 25 años, y que espera llegar a Estados Unidos para conseguir un trabajo.

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