CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Naciones Unidas, ¡por favor!

La verdad es que cuando nos llenamos la boca con las siglas ONU, estamos hablando de la misma organización que nunca ha considerado la posibilidad ni de sancionar, ni de amonestar, ni de tan siquiera llamar la atención al régimen bolivariano en sus casi 25 años de “democracia invicta”, que ha acabado con todo un país, que ha producido la crisis migratoria más descomunal que haya existido en el continente americano en toda su historia.

Justamente la misma organización que aun discute si el gobierno, junto con sus colectivos, masacraron o no a más 300 muchachos en la era de las Guarimbas, si el general Rodríguez Torres es una víctima del régimen del actual Miraflores o fue el creador de un eficiente sistema de desapariciones forzadas y de torturas de estado, al mejor estilo de los nazis. Es el mismo Rodríguez Torres que planificó y ejecutó el crimen del fiscal Danilo Anderson junto con José Vicente Rangel y «CaraE’Crimen».

Hablamos de su subsistema del PNUD, que hasta el mes antepasado le mentía al mundo sobre la recuperación económica de Venezuela y del mejoramiento de la cálida de vida de todos los venezolanos que viven allá.

Estemos claros: hablamos de unas Naciones Unidas que ya solo son un imponente edificio en Manhattan, cientos de miles de burócratas superbien pagados y mejor vestidos, repartidos por el mundo; pero expertos en mirar para los lados ante los excesos de gobiernos forajidos que acaban con naciones completas.

Pareciera que se trata de una organización, en términos reales, muy poco interesada en las prácticas de genocidios que se llevan a cabo en esta era por individuos y organizaciones domésticas que patean y acaban con las instituciones que protegen las libertades humanas, en nombre del principio de la “Autonomía de los Pueblos”. Etiqueta que representa, en pleno siglo XXI, el salvoconducto que le ofrece total impunidad a los peores dictadores y dictaduras del planeta para que pulvericen a naciones enteras.

Y entonces, cuando un régimen de malhechores convictos y confesos, probados como malandros nacionales e internacionales, les pone de paticas en los aeropuertos a sus funcionarios en Venezuela, cuando el régimen exige que en 72 hora abandonen el país unos funcionarios que viven allá y que saben lo que realmente esta pasando allá, y ni dicen ni hacen nada que realmente valga la pena para que en algo cambien las “cosas”, cuando esas situaciones ocurren, ¿toca echarse a llorar?

Primero nos dijeron que RCTV éramos todos. Luego que Globovisión éramos todos. ¿Ahora todos somos ONU?

¿Por la ONU y sus “alegres compinches” que un día pueden ser enemigos al siguiente no tengo que lamentar le leche derramada? Saque usted mismo que me oye o que me lee sus propias conclusiones.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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