CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Nada de los políticos

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

La Venezuela de finales de julio de 2022 se mantiene atrapada en el fondo de un profundo hueco. El régimen continúa, aceleradamente, su ritmo de lograr una amplia apertura económica como nunca antes se había visto en Venezuela. Es que con un país en oferta, ¿quién no le echa pichón a hacer negocios con quien sea?

Una “mejoría” económica de pantalla solo está arreglándoles la vida a muy pocos venezolanos. Las narco fuerzas armadas, los funcionarios de las fiscalías, tribunales y registros, por no mencionar a la totalidad del aparato burocrático del extinto estado venezolano simplemente martilla con descaro a todo a quien se atraviesa para que todo, todo, cualquier cosa que se te pueda ocurrir, salga. Porque en la Venezuela actual nada es descabellado. Todo vale. Se puede hacer de todo, bueno o malo, pero, como decía el finado Hermano Cocó: «¡Hay que pagar!».

Y así es como generalotes, jefes de policías, gobernadores y alcaldes, jueces y fiscales del ministerio público, registradores y una increíblemente elevada pirámide humana de sinvergüenzas, con toda seguridad al final de cada tarde, se reparten la cochina. Podemos estar también seguros que (pero en “otras” magnitudes) Maduro, allá en Miraflores, debe dedicarse a hacer exactamente lo mismo que los miembros menores de todas sus pandillas.

Es que en Venezuela, desde una reconexión del servicio de Internet o la autorización a los comercios para colocar puntos de pago que permitan cancelar cualquier compra a través de una tarjeta de débito de la Wells Fargo, o la reparación de un tubo de agua roto en la mitad de una calle, la piñata de sobornos en dólares no para nunca de ser golpeada.

Capas de cebollas podridas en forma de mafias montadas sobre mafias, son el lubricante de un sistema que se parece mucho más a un burdel, a un garito clandestino, que a un país. Solo que, allá, todo se hace a plena luz de sol.

Y eso lo viven, se lo calan y lo sufren todos los venezolanos. Porque así es que está funcionando aquello, te guste o no te guste; así está hoy por hoy arrastrándose nuestra Venezuela.

Es increíble que, ante la destrucción del tejido, del entramado, de lo que fue alguna vez un estado moderno, esta gente de la disque oposición al régimen en lo que esté pensando sea en cómo se va a elegir al individuo que enfrente a Maduro y a todo “eso”, en las elecciones amañadas de 2024.

¡Por eso es por lo que el venezolano no quiere saber NADA DE LOS POLÍTICOS!

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