NIÑO JESÚS NO NOS TRAIGAS NADA, LLÉVATELOS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Cálculos privados ponen a la inflación acumulada en Venezuela para el cierre de 2025 por encima del 500%. Las cuentas, desde lo público, hace tiempo que ya no “cuentan” ninguna verdad. Un estado controlado por mafias de narcotraficantes no puede decir nada que sea tomado en serio.
Porque los precios, que son el verdadero termómetro que nunca miente en nuestro país, funcionan de dos maneras. Con una “balanza” se tasan los corotos si son adquiridos en dólares contantes y sonantes o en Zelle; y con otra, bien inflada por cierto, se cancelan en bolívares desinflados del BCV.
Como ya es mala costumbre, la zanja entre el precio del dólar que marca el Banco Central de Venezuela y la realidad cambiaria de todos los precios puede estar en un día cualquiera por encima del 40%, una sobre la otra.
Así, en la Venezuela roja-rojita se solapan groseramente tres economías de verdad-verdad. La de los sueldos, salarios y pensiones pagados a tasas cambiarias establecidas arbitrariamente por el BCV, filial del PSUV. La de los precios que se pagan en dólares o a través de Zelle, con un sospechoso descuento del 40% o más. Y finalmente la del trueque. Un par de zapatos medio usados, pero en buen estado, puede ser “cambalacheado” por cualquier bien o servicio que la “descalzada” pueda poseer que le interese a la dueña del zapato.
Total, palabras más palabras menos, continua el país en plena Edad de Piedra.
Porque desde el malandraje que controla al régimen, junto con sus enchufados, hasta el último venezolano que duerme en la copita de algún cerro repleto de pobreza, el país está paralizado.
Día a día Venezuela en pleno está viviendo en la zozobra del “esta noche es que es la cosa”. Porque lo cierto es que, tanto aquellos como nosotros, solo tenemos cabeza para esperar lo que tiene que pasar. ¡Finalmente la “revolución” nos igualó!
Toda Venezuela está pensando en el mismo asunto, aunque con distintas motivaciones, claro está. Entre tanto llega la Navidad de arbolitos, bambalinas y lucecitas bien cansados, ordenadas por el régimen desde octubre.
Colas gigantescas para poner gasolina. Pasajeros en aviones que regresan de Margarita que ven por sus ventanillas volando a sus costados aviones de combate norteamericanos y muchos estrenos que ya fueron estrenados. Total, el Niño Dios renace otra vez en nuestro país dentro de un régimen que se niega, obstinadamente, a tirar la toalla e irse por las buenas.
Y otra Venezuela que se une alrededor del Pesebre Bendito rogando y a la espera del primer sonido de zaperoco para salir a las calles vestidos con tricolores y banderas llenas de barras y estrellas.
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