El Fogón de la Editora

NO ALCANZA NI PARA COMPRAR UNA CAJA DE CHICLE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

El trabajo de nuestra Úrsula Montenegro para www.venezuelaredinformativa.us con relación a la economía informal en Venezuela, nos da un calado de la profundidad del desbarajuste social y económico en que vive el venezolano del país actual.

Escondidos por una estadística de casi 7 millones de adultos en lo que ahora se le da por llamar como “trabajo hibrido”, en Venezuela la calidad del trabajo es de naturaleza prehistórica. La antigua Venezuela Saudita hoy no llega ni a parecerse a la India con sus mil trescientos millones de habitantes pasando trabajo o a cualquier conjunto de tribus convertidas en país, allá en el continente africano.

Con el disfraz de los “emprendimientos”, Venezuela esconde un desesperante subempleo en más del 70% del factor trabajo del país. Mujeres y hombres, con formación o sin ella, dos tercios de la Población Económicamente Activa del país, están en el sector del “rebusque” nacional.

Y, sin menospreciar en forma alguna el esfuerzo olímpico que lleva a cabo un venezolano para tratar de mantener un mínimo de vida digna y decente con el trabajo que le toque hacer, siempre estamos hablando de esfuerzos por sobrevivir con lo que se pueda y como se pueda.

Sin mencionar el severísimo golpe que significa para la autoestima de nuestra gente el poquísimo valor que tiene su esfuerzo y su trabajo, obligado a hacer cualquier cosa para poder sobrevivir.

Lo que una vez fue un sistema económico pujante y en evolución, hoy es un museo de individuos que “inventan” jabones de olor en la hornilla de la cocina de sus casas. Hacen tres docenas de empanadas, desayunos o almuerzos para vender en las oficinas que aún quedan en pie, o pasean perros por racimos por las calles de Caracas.

Y, de paso: hay que dar las gracias al Creador por al menos contar con algún tipo de chamba. Por haber pegado una idea, nunca se sabe por cuánto tiempo, con la cual producir algo más de los 5 dólares que significan los sueldos mínimos en Venezuela.

Ni allá ni acá, ni en ninguna parte del mundo, se puede vivir con salarios en bolívares que no dan ni para comprar una caja de chicles que solo puedes pagar en dólares. Pero es que la generación de empleos es cada vez más y más reducida. Y sin trabajos productivos, es imposible pensar en salarios y pensiones que cubran las necesidades básicas de la gente. Porque la economía nacional simplemente está en la ruina.

La informalidad, el “trabajo hibrido”, los “emprendimientos” o las “reinvenciones” no son otra cosa que cuartos oscuros donde se esconde la pobreza, muchas veces la miseria y la renuncia a aspirar recuperar de las manotas de los hampones de Miraflores una economía familiar próspera con horizonte y futuro.

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