Opinión

No cesa en Venezuela persecución política contra exfuncionarios públicos

William Jiménez Gaviria / Venezuela RED Informativa.us

El joven venezolano Carlos Rosales prestó sus servicios por dos (02) años y seis (06) meses, para el comando de zona número: 21 en el estado Táchira, como parte de la tropa profesional del componente militar «Guardia Nacional Bolivariana», además siendo forzado en contra de su voluntad a participar en diversos eventos políticos, especialmente hostigado para ir a votar en cualquiera de los «procesos electorales» impuesto por el régimen de Nicolás Maduro, incluso expuesto a las precariedades dentro de las instalaciones militares, donde los oficiales superiores se aprovechaban indebidamente de los recursos económicos y logísticos, la tropa profesional eran sometidas a una dieta inadecuada y famélica, donde sólo podían alimentarse con arroz blanco y en otras ocasiones una simple arepa sin proteínas, por lo que en aquellos casos, donde algún efectivo militar efectuara reclamo, de inmediato serían sometidos a un Consejo de Investigación Disciplinaria, fue así como procede a solicitar formalmente la baja militar, petición que no fue recibida con agrado por parte del Comandante de la Guardia Nacional Bolivariana. Esta situación generó una alerta en la inteligencia militar y en consecuencia el sargento Carlos Rosales era supervisado y seguido de manera recurrente por agentes de la «Dirección General de Contra Inteligencia Militar» (DGCIM).

Fue así como en fecha 21 de diciembre de 2017 decide junto a su esposa abandonar Venezuela, huye por Ureña-Estado Táchira y prosigue su marcha hasta el Ecuador, donde se integra a la iniciativa civil opositora en resistencia: Grupo Ad Hoc «FUERZA PÚBLICA EN EL EXILIO», pero una vez que hace público su participación en dicha organización, elementos ligados al Ejercito de liberación Nacional ELN, cuyas células igualmente operan en dicha región, empiezan un seguimiento de búsqueda, lo cual lo obliga nuevamente a una salida intempestiva del referido país con destino a Chile, pero a pesar de encontrarse lejos de sus familiares en Venezuela, la vivienda de sus padres era vigilada por agentes del DGCIM, incluso su expediente administrativo y curricular está a las órdenes de la Justicia Militar bajo investigación sumarial, además de haber sido víctima de una persecución en el extranjero, fue capturado siendo golpeado físicamente, logrando escapar de sus captores, pudiendo finalmente salir del continente americano, con destino a un país europeo en la región nórdica. Donde actualmente se encuentra en resguardo e ileso de la persecución del régimen chavista, que pretendía por todos los medios atentar contra su integridad física.

Hoy Carlos Rosales no solo es un objetivo político y militar del régimen de Nicolás Maduro, sino que está en el radar de búsqueda del DGCIM quien opera en coordinación con el Ejército de Liberación Nacional ELN. El seguimiento de los esbirros comunistas se extiende como metástasis desde Centro América y el todo el Hemisferio Sur.

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