CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

No es solo venganza

Hay que aprender lo bueno de aquellos pueblos que lo han hecho bien.

Por ejemplo, mientras los palestinos en cuanto consiguieron la condición de autonomía para la Franja de Gaza, les dio por escarbar túneles y huecos para atiborrarlos con armas de los “hermanos iraníes” de Maduro, con el fin de tratar de extinguir al estado de Israel. Muy por el contrario, desde creación del Estado de Israel por decisión de la ONU en 1948, los sionistas radicados en el antiguo Protectorado Ingles se dedicaron a hacer de un desierto un país. Otra vez, por comparación, mientras que los palestinos hacían de la Franja de Gaza un aliviadero de terroristas y asesinos, los judíos en pocas décadas convirtieron su territorio en una nación del primer mundo.

La Franja de Gaza, muy por el contrario, hoy es un inmenso depósito de escombros; próximamente a ser convertido en un Mar-a-Lago en el Oriente Medio. Mientras que los judíos no dedicaron todos sus esfuerzos ni todas sus energías a perseguir y llevar ante la justicia a los criminales nazis que andaban sueltos y por su cuenta tras el término de la II Guerra Mundial. Con una mano empuñaron una escardilla y con la otra un fusil; así consiguieron lo impensable: Un país, justicia y condiciones de vida óptimas para sus ciudadanos en tiempo récord. Por eso, no hay nada nuevo sobre la faz de la Tierra, que ni se conozca, ni tampoco que se sepa.

Venezuela puede, ¡claro que puede! Puede perseguir y llevar ante la justicia a todos los personajes, peces gordos y flacos, que tanto daño le han hecho al país. Puede extinguir a las fuerzas de ocupación que pretendan sobrevivir al régimen que va a ser eliminado como hampa común, bajo el disfraz de movimientos políticos.

Puede llevar tras las rejas a los generalotes y desgraciados de la patria que han traicionado y robado al país en todas sus formas y maneras. Puede, inclusive, extender su largo brazo asistido y llegar a los paraísos de lo chueco, como España y tantos lados más, para pegarles un buen susto a tanto enchufado y rufián que ha parasitado y ayudado a destruir a nuestra Venezuela desde el otro lado del charco.

¡Todo eso, y mucho más, hay que hacerlo! Estamos muy de acuerdo. Para cicatrizar las heridas del país hay que pasar primero por el puesto de socorro de la justicia. Allá, la medicina, las curitas, para que nunca más nos pase una desgracia como la actual, atrapando a todas esas garrapatas. ¡Eso es así!

Pero no se puede poner al país, como llevamos añales viendo a la clase política venezolana, enredada sin habilidad alguna para caminar erguidos y mascar chicles a la vez. Tener listo para implementar un Plan de Emergencia Nacional en menos de 100 días después del Día Cero es FUN-DA-MEN-TAL.

¡Y por favor! Puede y debe ir en paralelo con todo lo demás. ¡Y es urgente! Ponerle en las manos a la Venezuela de a pie, al siempre muy jodido Juan Bimba, recursos mínimos para su recuperación calórica y sanitaria, que lo arranque de la muerte por cuotas que lleva como vida cotidiana desde hace muchísimos años, es lo primero que debe llevar a cabo cualquier gobierno o intento de transición política en el país.

¿Qué es asistencialista? ¿Qué podría incrementar aun más la molicie y la vagancia que han promovido las lacras del siglo XXI en estos 26 años? ¡Pues por la emergencia de las grandes mayorías, ESO NO TENDRÍA MAYOR IMPORANCIA!

Un cabo, una cabulla de vida, al costo que sea, hay que lanzarle a la Venezuela en muerte lenta. Una Venezuela que ahora mismo deambula por las calles y recovecos de todo nuestro país sin empleo, sin comida y sin un real.

¡Después ya veremos! Venezuela no se puede, sí se debe, dar por bien pagada luego de tanto sufrimiento y tanta miseria dirigida desde un estado malvado, con estúpidos que insistan en seguir viendo la política como un acto de “influencer” o de acumulación de seguidores en YouTube.

¿Que se trata de un proyecto “deficitario”, “asistencialista”? ¡Pues de bolas! El país que vamos a retomar está devastado, está hecho una ruina. Y no solo sus instituciones o sus medios de producción. Su gente, la nación en su gran mayoría, le es devuelta a Venezuela prácticamente en la quiebra.

Por eso, Venezuela, no te confundas: Es a Venezuela, es a los venezolanos, a quienes tienes que exigir que se dé prioridad a partir de la Hora Cero. ¡Cualquier otra forma, cualquier otra película distinta a esta, sería un nuevo acto de traición, ya no a la patria solamente, sino inclusive a Dios! ¡Porque hay que respetar, agradecer y cuidar los milagros!

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