CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

No hay que ser brujo

Venezuela es el país de lo predecible, el país de la predictibilidad. Nada sorprende y todo, pero todo, se sabe por adelantado. Antes de que suceda, con o sin brujos, con o sin que te echen las cartas o los caracoles, ya uno sabe lo que va a pasar.

Y de paso, con tiempo suficiente, como para que el venezolano ni se acuerde que ya lo sabía cuando termina sucediendo lo que todos sabemos que tiene que pasar.

Por eso es que medio mundo se imaginaba que el Departamento de Estado de Estados Unidos iba a poner el grito en el cielo por el sostenimiento de la inhabilitación de María Corina, luego de la última de las mamarrachadas del TSJ chimbo de Caracas. Lo mismo que la Unión Europea.

Por cierto, el mismo grupo de países que conforman diariamente el 70% de los tanqueros y supertanqueros que se llevan el crudo y el gas que CHEVRON le produce al narco-régimen, y que este le roba a todos los venezolanos, vendiéndolo a precios de gallina flaca.

Lo mismo que la devolución de los sobrinitos de Cilita y Maduro, convictos en este país por narcotráfico. O el regreso triunfal del Alex Saab a Venezuela, luego del dineral y la presión política descomunal que tuvo que poner la administración de Donald Trump para que Cabo Verde lo entregara a la Justicia norteamericana.

También vimos a Arias Cárdenas peleándose de mentiras con el difunto, llamándolo «gallina», para luego perder las elecciones con todo y los votos, las encuestas y la “sorpresa” general sobre su falsa derrota.

O lo que ocurrió en el referéndum revocatorio, cuando el país se acostó a dormir el domingo por la noche con Chávez fuera del poder y amaneció el lunes con Chávez invicto y hasta «entalcaíto» y más puesto que un zapato.

O el chiste de Capriles con Chávez y su invitación colectiva a una bailoterapia nacional para olvidar la trampa. Y luego, poquitos meses después de aquel fraude electoral, el mismo Capriles frente a Maduro cuando barrió en las urnas y en los cuadernos de votación con verdaderos y auténticos 1.5 millones de votos de verdad-verdaíta, por encima del colombiano, pero que “se dejó” nuevamente trampear sin decir ni esta boca es mía. ¡Claro, por el bien de todos nosotros, desde luego!

Así las cosas, tras la eventualidad de la rehabilitación de María Corina, ya el CNE tiene listos y preparados 10.5 millones de votos y votantes que van a cantar como capital político-electoral del régimen. Votos adelantados Hechos de la nada en el referendo consultivo del 3 de diciembre de 2023, sobre las cuales tampoco se ha comentado mayor cosa.

Te das cuenta Venezuela: ¡no hay que ser brujo para predecir el futuro en nuestro país!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder!

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