El Fogón de la Editora

NUESTRA CARAVANA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Una caravana con cerca de once mil inmigrantes está rodando hacia la frontera sur de Norteamérica. En ella casi ocho mil hombres, mujeres, niños y ancianos son de Venezuela.

A como sea, quieren entrar en los Estados Unidos de América. No son dementes, ni tampoco estúpidos, son hombres, mujeres, niños y ancianos que llevan meses dando tumbos por Centroamérica. Son gente de carne y hueso corrida, escapada, espantada por el hambre, la mengua y la miseria en que viven las grandes mayorías de nuestro pueblo, allá en Venezuela.

A inicios de junio de 2022, mientras que los sinvergüenzas de la dictadura siguen mintiendo sobre un supuesto milagro económico en el país. Mientras la oposición venezolana ni se preocupa, ni mucho menos se ocupa de la suerte de casi 8 millones de venezolanos que están dando vueltas por todo el mundo, una parte de nuestro país se arrastra por el desierto mexicano, tratando de “pegar” una vida mejor.

¡Nos estamos volviendo de caucho! Ya nos empieza a resbalar todo aquello que le pasa a aquella parte del país que no conocemos. Estamos encapsulados con nuestras familias, nuestros más íntimos y con aquellos a los que les vemos las caras por Facebook.

Pareciera que estos muérganos del régimen que nos han arrebatado a nuestro país han conseguido también extirpar el cromosoma de la solidaridad del venezolano de estos tiempos.

Atrapados entre nuestras cuentas, nuestros pagos y nuestras nuevas responsabilidades en los lugares donde también nosotros hemos llegado como “nuevos”, le estamos dando la espalda a los más necesitados, a los más menesterosos de nuestro país arrasado.

Como en el pasado, como en el tiempo de antes, en el que insistíamos en vivir de espaldas a los barrios, ignorando los cerros y la marginalidad, nos volvemos a tapar la nariz y miramos hacia otro lado ante la desgracia de los que lo perdieron todo.

Fue justamente sobre esa indiferencia de muchos de nosotros en el pasado, en la que se montó el desgraciado de Hugo Chávez y construyó un laberinto de mentiras, de engaños colectivos y de falsas ofertas.

Venezolanos de todo el mundo, ojo pelao: ¡No podemos volver a caer otra vez en ese mismo error!

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