CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Nuestro insólito universo

Nuestro Insólito Universo tiene sede en Venezuela. Con cohetes de fiesta los otros rufianes de la oposición celebran la prórroga de otro años más para la eterna Asamblea Legislativa de 2015.

Con su presidenta establecida en uno de los paraísos del lavado del dinero sucio que sale todo el tiempo de Venezuela, el reino de España, el Departamento de Estado continúa triangulándole fondos a ese parapeto de delincuentes para cubrirle los gastos al cogollo de la oposición gobiernera. Seguramente, apuesto medios a fuertes, arreglado entre Blyde y Jorge Rodríguez.

Esta más que claro que se trata de lo que acá llaman una “operación gris”. ¿Se acuerdan de Oliver North? ¡Esta gente sabe de eso! Así, el gobierno federal actual de Estados Unidos puede entregar dinero abundante y sin pasar por los controles legislativos para pagar, desde afuera y con plata congelada que pertenece a la nación venezolana, los “buenos oficios” de los abnegados luchadores por el restablecimiento de la democracia en Venezuela de la Mesa de la Unidad, el G4 y los pajarracos de siempre.

Que nadie se engañe: el venezolano de a pie ya lo tiene bien claro. El CNE del capo don Elvis Amoroso puede crear 10.5 millones de electores y de votos en un santiamén, de la nada; lo mismo que el régimen y las “facilidades” con que cuenta gracias a sus nuevos amigos, para pagar las facturas, cuentas y la buena vida que se dan los cinco gatos de las cúpulas de los partidos políticos que dicen enfrentar a Maduro.

Es decir: todo arreglado. O sea: ¡Puro cuento! Si no, como decía alguien en estos día allá en Venezuela: «no se puede entender que vayan y regresen tantos diputados de la Asamblea de 2015 señalados de las más atroces diabluras que han cometido a la vista de todo el mundo, como Pedro por su casa, y que nadie les diga ni esta boca es mía». ¡Qué mantequilla, vale!

Un viaje de “próceres y mártires” de la oposición usan para pagar sus chucherías con los reales de todo un país necesitado. Unos dineros que el Departamento de Estado pone en las manos de las joyitas de la Asamblea de 2015, cada vez que le libera alguna cuenta del estado. Un realero proveniente de activos congelados a nombre de la República, por las viejas sanciones que una vez existieron en contra del régimen. Como dice el refranero: «¡con lo que no es nuestro hagamos fiesta!».

Y entonces uno contempla atónito como hacen preso inmediatamente al primer abuelo o cualquier trabajador desesperado que sale a la calle a pedir que dolaricen los ingresos de los venezolanos. Pero a las sanguijuelas, tanto de la oposición enchufada como a los propios enchufados del régimen, a esos no les dan ni con el pétalo de una rosa. No les da ni gripe, vale. ¿O no?

Total, ¿cómo lo llamamos? ¿Nuestro Insólito Universo o la fiesta del petróleo y del gas a precios de gallina flaca? ¡Ustedes dirán!

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