CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Ojo pelao

Todos estamos seguros que de haberse casado, el Doctor José Gregorio Hernández no habría tenido por costumbre propinarle violentas palizas a su mujer. Nada de golpearla hasta dejarla inconsciente para que luego un espaldero la llevara en secreto a la Clínica El Ávila y le acomodaran el rostro.

Como tampoco el Doctor José Gregorio Hernández habría entregado a su propio país, con toda su población y todas sus riquezas, a un asesino como Fidel Castro. Igual no se habría consagrado a saquear a toda una nación hasta llevarla al límite de la desesperación y finalmente empujarla a huir adonde fuera y como sea.

Porque la verdad es que el Doctor José Gregorio Hernández y Hugo Chávez no son ni próximos. El primero es un Siervo de Dios; el otro es un bicho del maligno. ¡Nada que ver, por favor!

Lo que ocurre es que Marisabel sale con el disparate que suelta, porque el régimen siempre necesita de distractores que disfracen el estado de ruina en que se encuentra el país. El régimen siempre busca, y encuentra, cretinos y maleantes que hacen el intento de confundir a una nación que está pasando hambre. Que no tiene luz eléctrica. Que se está derrumbando entre el lodo, los aguaceros y la criminal mano de los guisos de la dictadura, que matan poblaciones enteras como la de Las Tejerías, por culpa de la minería de Maduro y sus secuaces.

¡Marisabel claro que está consciente de la burrada que suelta! Esa es la idea: llamar la atención hacia lo absurdo, lo sin sentido, para tratar de desviar la atención del país. Para intentar enganchar a la gente de una Venezuela cuyos salarios no alcanzan ni siquiera para comprar un décimo de la cesta básica.

Porque ella cobró en dinero público y en guisos las trompadas presidenciales. Marisabel y el resto de los familiares del difunto, todos ellos, son ladrones convictos y confesos, por más que vivan como príncipes del PAÍS DEL YO NO FUI en París o en Boca Ratón.

Ella, el show de las primarias de la oposición, las famosas elecciones libres y los encuentros sensacionales de Gustavo Petro con Maduro en Caracas están mandados a hacer, y son de pago. Y tienen como único propósito tratar de que los venezolanos miremos todo el tiempo hacia otro lado. ¡OJO PELAO!

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