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ORANDO POR VENEZUELA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Mientras mi hermano Pablo Medina junto con un pequeño grupo de venezolanos se encuentra en este momento tocando puertas y tratándose de colar donde se toman las grandes decisiones en este país, en la ciudad de Washington, 30 mil venezolanos están dando tumbos en los territorios más peligrosos del México de López Obrador.

A la joyita del presidente mexicano no se le ocurrió una mejor idea que iniciar la movilización de los venezolanos estancados en la frontera con este país, llevándoselos hacia las zonas bajo control del narcotráfico y los maleantes de carne humana, que son los verdaderos dueños de buena parte de norte de ese país.

Sus coyotes, narcos y matones sin escrúpulos que han hecho del norte de México una tierra de violencia sin ningún tipo de control por parte del estado mexicano, ahora resulta que son los asistentes humanitarios de los venezolanos varados en la frontera con Estados Unidos.

Mientras un equipo de venezolanos en Washington, más solos que la una, tratan de motivar y convencer al gobierno de Joe Biden para que lleve a cabo una operación de salvamento y repatriación de nuestra gente; la primera opción que se está llevando a cabo el gobierno de México consiste en dejarlos morir a manos de la delincuencia organizada que existe en la zona fronteriza entre los dos países.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el doctor Luis Almagro, ya está al tanto del proyecto. A la OEA, al igual que al Departamento de Estado, se le ha rogado por sus buenos oficios para rescatar a los venezolanos caminantes, estancados por las nuevas disposiciones migratorias para entrar a Estados Unidos.

El plan, el proyecto de Pablo Medina y su gente: rogar a la administración Biden por un acto de verdadera y autentica piedad cristiana y solidaridad hemisférica. Conseguir que los venezolanos a la deriva en México y en otros países de Centroamérica puedan lograr ser repatriados a Venezuela. Conseguir establecer, con la ayuda de la poderosa marina mercante y militar de los Estados Unidos de América, la activación de un puente humanitario que regrese a toda esa gente de donde salieron.

Para eso, cientos de venezolanos y hermanos centroamericanos nos hemos constituido en cadena de oración. Ello con el objeto de tocar las fibras humanas del presidente Joe Biden y de todos aquellos altos funcionarios que pudieran tener que ver con la aceptación de esta idea. Ella podría bien ser la mayor y más hermosa obra de solidaridad humana de este país en los últimos tiempos, a favor de un pobre pueblo que atraviesa por su peor momento de desgracia. ¡Únete a nosotros!

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