El Fogón de la Editora

OTRA DESILUSIÓN

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

En Venezuela, a todo lo largo de la semana que está por terminar, embarcaron a la gente en dos fuertes rumores echados a correr, seguramente, por el mismo régimen.

El primer cuento fue alrededor de un comunicado que estaba “que ya salía” sobre el adelanto de las elecciones presidenciales, planificadas para el año entrante. Eso, según me cuenta la gente, a la gran mayoría no le dio ni frío ni calor. Allá se sabe por adelantado el resultado de cualquier circo electoral. Se lanza Maduro y le colocan al doctor José Gregorio como oposición y “gana” el primero con un margen como si en Venezuela todo fuera bonito, estuviera chévere o el venezolano fuese idiota o masoquista.

El otro “chisme” que se movía con fuerzas hablaba de un próximo comunicado oficial, decretando un significativo aumento de los sueldos y de las pensiones, pero pagados en dólares.

Ese sí que puso a temblar a medio mundo. Lo que fuera, para arrancar, los venezolanos de adentro de Venezuela lo dan por bueno. Algo, chico: dinero de verdad para poder comprar cosas de verdad, en un país donde el salario familiar lleva años muy por debajo del monto mínimo con que se describe la pobreza, más bien la miseria absoluta, de una población.

Ah, y hasta salió el doctor Jorge Roig, enchufadísimo del lado de la siempre amistosa FEDECÁMARAS con el régimen, a mencionar posibles montos. Y la gente, que sabe para quién trabaja FEDECÁMARAS, mantuvo la oreja pegada, hasta que salió el bendito comunicado.

Maduro, sinvergüenza como siempre, se lanzó una hojita por internet “comunicando” que el 25 de este mes se celebraría una conferencia hemisférica, con 22 países cómplices, que discutirían las sanciones en contra de la dictadura de Caracas y solicitarían al gobierno norteamericano su desmantelamiento. ¡No juegue!

Por poco la gente se echa a las calles para comerse vivos a todos esos bandidos, que siguen en las suyas, mientras que el país está parado por el hambre y por las penas. En Venezuela la gente está cansada de los políticos hablachentos y embusteros. Sobre todo de aquello que se han hecho viejos en el régimen, diciendo que van a hacer cosas y nunca hacen nada.

Yo no creo que el venezolano haya perdido u olvidado su afecto por la democracia; lo que ocurre es que esos malvados del régimen tienen concentrado al país en resolver sus problemas de sobrevivencia. ¡Qué desgracia, vale! Otra desilusión.

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