El Fogón de la Editora

OTRO HOLOCAUSTO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Allá, en Venezuela, las mentiras que inventa la dictadura solo se las creen los enchufados y el resto de las focas amaestradas que se benefician de las desgracias colectivas que produce el desgobierno de Caracas.

Así las cosas, la oposición, FEDECAMARAS y todos aquellos que hacen buenos negocios con el régimen, continúan en su empeño de pasar de contrabando el cuento de la recuperación económica nacional.

Mientras, increíble: Nicolás Maduro reclama para sí el Nobel de Economía. Con tan buenas relaciones que tiene con el Reino de Suecia, capaz y hasta se lo conceden. A él (ni a los suecos) le importa un pepino que la vialidad nacional se encuentre sumergida debajo de las lluvias. Que las poquísimas cosechas que se hayan podido levantar en el país se pierdan. Que no salga casi ninguna cantidad de agua por las tuberías del país. Que Venezuela se mantenga apagada al menos 16 horas al día sin luz eléctrica. Que un nuevo y esperado repunte de la inflación termine por convertir en arena cualquier posible, y muy remoto, ajuste salarial que le haya tocado a la poca gente que tiene trabajo.

No es odio, eso sería muy simple. Régimen, oposición y escondidos que se enriquecen a las sombras de todos ellos juntos, son parte de una sub raza que representa lo peor que el mundo pueda haber conocido. La gran mayoría de ellos, nacidos en Venezuela, traidores mil veces, a los que alguna vez fueron los suyos.

Odiarlos resultaría sencillo. Toca sentir horror, náuseas de espanto, por haber hecho las peores bajezas conocidas en contra de toda una nación. Un caso parecido a lo que le sucedió a la humanidad cuando descubrió y se enfrentó cara a cara con la horrenda realidad del exterminio, llevado a cabo por el régimen nazi de la Alemania de Hitler.

El gobernador De Santis de la Florida está bien claro: hay que enseñar a los niños, a las nuevas generaciones, desde muy pequeños en el colegio, el significado real que estos regímenes del mal les ocasionan a pueblos enteros.

¡Para que no se olvide, ni se disfrace con los años, entre embustes y verdades mal contados todo lo que estos han hecho y siguen haciendo!

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