Pablo Medina, un político venezolano honesto y valiente (Final): «En Venezuela gobierna una clase que no existe en el resto del mundo y que no atiende a lógica política: los malandros»

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa.us
Queridos lectores retornamos para presentarles la tercera y última entrega de la entrevista al destacado político venezolano Pablo Medina Carrasco, que en esta oportunidad aborda los momentos finales de la lamentable etapa de la dictadura de Chávez y las tinieblas que sofocaron a Venezuela durante la satrapía de Nicolás Maduro, hasta arribar a los últimos tiempos de confusión del interinato nacido luego del 3 de enero de este año. Apegado a su estilo transparente y sincero de siempre, Medina no se guarda nada de lo que siente, aportando su visión aguda y beligerante única y necesaria. Aquí los dejamos con el verbo siempre comprometido con la democracia venezolana de Pablo Medina.
Retomando donde quedamos recordamos que a petición de Chávez, Medina accedió sostener una reunión con él, en la cual el calenturiento militar le confiesa que, conjuntamente con su grupo de conjurados daría un golpe de estado el 4 de febrero de 1992, pero lejos de lograr el beneplácito del experimentado político, solo generó su rechazo y críticas. Evidentemente eso no le gustó a Chávez…
-Hugo Chávez y usted no estuvieron de acuerdo, ¿él llegó a entender las bases filosóficas y políticas de las críticas que usted le hacía a su proyecto? ¿Usted qué cree?
-Realmente, él ni me puso atención, él no escuchaba, solo estaba concentrado en sus ideas, en los planes que ya tenía listos. La sordera era lo que lo caracterizó siempre. Era muy presumido para darle valor a lo que dijeran los demás, así se conducía en la vida.
-Entonces, ¿qué quería de usted? ¿En qué quería que usted participara? ¿Solo deseaba que usted aceptara sus planes de manera automática, sin cuestionamientos?
-Lo que lo molestó a él fue que yo tomé distancia de su posición, a mí no me parecía correcto embarcar a Venezuela en una aventura de resultados inciertos, y con gente inexperta a cargo, que además no escuchaban a nadie, empezando por el propio Chávez.
-Pero igual no le hicieron caso, y es un hecho histórico que el golpe se dio.
-Y yo igual, en todas las tribunas a las que tenía acceso, critiqué ese golpe. No le di mi aprobación jamás. En mi discurso en el Congreso al día siguiente yo tomo distancia del golpe de Chávez. Nunca lo apoyé.
EL FUTURO DE VENEZUELA
-Y en estos casi treinta años con o sin Chávez, que lo han mantenido a usted batallando a brazo partido, ya tantos años de su vida, porque si alguien ha estado activo contra la dictadura ese ha sido usted, echando mano de su ascendente político, del acceso a los medios de comunicación, por intermedio de los libros que ha publicado, conferencias, entrevistas; es notorio que usted ha empleado lo que ha tenido a su alcance para combatir a la plaga que le cayó encima a Venezuela, al final, solo quedándonos con esta guerra que le ha tocado a usted vivir, ¿qué saca usted en limpio?, ¿cuáles son las conclusiones que saca Pablo Medina de esta noche tan larga y oscura que ha destruido a su país, que tanto le duele?
-Tengo mucho para sacar conclusiones. Empiezo por señalar que el siglo XX fue el tiempo de la construcción de Venezuela. A pesar de esos momentos de dictaduras que también se vivieron, a pesar de ello, de todas maneras el país se estaba construyendo. Pero al contrario, estos casi treinta años del siglo XXI, con estos sujetos, con estos hampones rojo-rojitos, hemos asistido irremediablemente a la destrucción de Venezuela. Lo que se construyó en la Cuarta República, estos otros lo aniquilaron. Y no quiero decir que durante los 40 años de democracia no existieran problemas y mucha corrupción, pero es evidente que no escalaron a los niveles aplastantes a los que la Revolución Bolivariana llegó, sin precedentes en cualquier época de la historia venezolana. Quizás lo más irónico es que dentro de la Cuarta República se gestó el germen de esa destrucción masiva. A la par de la corrupción, se generó la onerosa deuda externa, que es un mecanismo perverso, que verdaderamente daña a los pueblos. Pero como la destrucción sembrada por Chávez y abonada por Maduro en su macabra revolución, no existen antecedentes.
-¿Y ahora qué señor Medina?
-Lo que nos queda a los venezolanos de ahora y a los que están por venir, a los que están dentro y a los que estamos en el exterior, es reconstruir, urgentemente, sin dilaciones. Tenemos que aferrarnos a eso que Uslar Pietri definió como la venezolanidad, es decir, a ese sentir que se gestó durante la Guerra de Independencia, cuando de 700 mil ciudadanos apenas quedaron 350 mil, Venezuela en 15 años de enfrentamiento bélico quedó devastada, un país destruido. Y en medio de esa gran tragedia nacional, el venezolano se creció. Esa es la venezolanidad. Ahora, en nuestros tiempos, los venezolanos que emigraron son triunfadores dondequiera que hayan ido, nuevamente, en medio de la gran tragedia nacional que vivimos, otra vez el venezolano se ha crecido.
-Es cierto, y ejemplos abundan…
-En todos los campos que se te ocurran: en beisbol, en ciencia, en medicina, en torneos de matemática, en inteligencia artificial… en la NASA hay un venezolano maracucho que diseñó los planes de alunizaje, no es mayormente conocido porque se negó a nacionalizarse americano. Tanta gente valiosa que ha dado Venezuela en todos los campos, a ellos me refiero cuando hablo de la venezolanidad. Hay que ver lo que significa cruzar el Darién, o llegar a pie hasta Chile, desafiando la naturaleza, el clima, todo lo que se encuentran por delante, sin conocer las vías, es verdad que muchos murieron en el camino, a esta gente humilde hay que rendirle homenaje en un futuro en libertad por el sacrificio que hicieron. Pero no solo a los que se fueron. Hay que hacer un reconocimiento también a esos venezolanos que tuvieron el coraje de quedarse, aguantando la pela. Esa es la venezolanidad a la que se refería Uslar Pietri, esa es la venezolanidad pura, aquella que implica no rendirse, porque hay que ver lo que implica sobrevivir en Venezuela con salarios de hambre, salarios «carcelarios», porque Venezuela es una cárcel, con gente prisionera allí, aguantando eso.
LA COMUNIDAD INTERNACIONAL, ESTADOS UNIDOS Y EL PRESIDENTE TRUMP
-Y aterrizando en la actualidad, ¿qué hacerle ver a la comunidad internacional, y a Estados Unidos particularmente?
-A la comunidad internacional la insto a que ayude a Venezuela. A todos los niveles, necesitamos de su colaboración para salir adelante y dejar atrás la pesadilla revolucionaria. Y con respecto a Estados Unidos, le agradecemos eternamente lo realizado el 3 de enero, gracias por siempre, un nuevo comienzo no habría sido posible sin su intervención. Pero considero que es un error del presidente Donald Trump la primera fase de estabilidad que ha acometido, eso quizás sea un modelo que ha funcionado en otras partes, pero es que ocurre que Venezuela no es un país típico. Creo firmemente que lo que conviene es una transición directa. Me parece que hay que ir directamente a una transición antes que a una estabilidad, debido al hambre de la población, por el sacrificio que están haciendo para sobrevivir, no es posible alargar más tiempo eso…
-¿Por qué no prestan atención a su punto de vista?
-Porque consideran que lo que quieren aplicar en Venezuela ha sido exitoso en el Medio Oriente. Y eso no es posible en mi país. Porque en Venezuela gobierna una clase que no existe en el resto del mundo y que no atiende a lógica política: son los malandros. Y con ese tipo de gente no se puede negociar nada, porque no son de fiar.
-¿Y entonces qué se debe hacer?
-Yo creo que lo que le conviene a Venezuela en este momento no es adelantar elecciones, no se deben aplicar recetas políticas clásicas, más bien se requiere sentido común. Y el sentido común dice que si se hacen elecciones en este momento, lo primero con lo que se estrellarían es con un CNE ilegal, con la mitad de las máquinas electorales en propiedad de Jorge Rodríguez y con resultados absolutamente previsibles, en verdad ya sabemos lo que va a ocurrir. Si se llegaran a hacer elecciones con Delcy o Diosdado como candidatos, después cómo se les va a enjuiciar, cómo se les lleva ante la justicia si se les estaría reconociendo como candidatos, si se les reconoce como tal es porque tienen una hoja limpia, serían considerados «gente honesta». Ahí se borran los crímenes y la corrupción, porque se los estaría aceptando como candidatos. Algo parecido hizo «el premio nobel» Juan Manuel Santos en Colombia con las Farc y otras guerrillas, ahí no hubo justicia. En Venezuela es necesario hacer justicia, no venganza, pero sí justicia. En Venezuela se requiere un gobierno de emergencia, debemos pasar la fase de transición, yo le planteo esto al presidente Donald Trump, que acceda a un gobierno de emergencia que repatrie los capitales, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sabe dónde están esos capitales, para así ubicarlos y transferirlos, y con ese dinero que llegue al BCV se debería fortalecer el bolsillo de los venezolanos, porque ese dinero le pertenece a los venezolanos. Para la salud, para dar préstamos a baja tasa de interés para incentivar al aparato económico que hoy está tan golpeado.
UN VENEZOLANO MÁS EN EL EXILIO
-Quiero preguntarle ahora por ese momento tan doloroso en el que tuvo que tomar la decisión de exiliarse e irse lejos de Venezuela. Sabemos que fue un escape tortuoso, si usted no lo hubiera hecho, de seguro formaría parte de la estadística de la lista de presos políticos que aun permanecen tras las rejas injustamente. Quisiera saber directamente de usted qué lo llevó a irse y atravesar ese tormento de llegar hasta Colombia, y ahora esa estadía en Estados Unidos, donde usted sigue haciendo política por y para Venezuela, háblenos al respecto.
-Todo esto tuvo su origen en la operación que acometió el capitán Caguaripano allá en el Fuerte Paramacay. Yo estaba en Caracas con un ingeniero y médico amigo mío llamado José Rengifo, a quien apresaron y torturaron, a pesar de que él trabajaba en un CDI (puntos médicos que administraban los cubanos en Venezuela), él es de esos doctores abnegados que curan a sus pacientes sin cobrarles ni un centavo, por pura mística. Te adelanto que él no compartía mis ideas. Pero somos amigos. Él estaba en Caracas cuando ocurrió lo de Caguaripano, me relacionan con esa acción y allanan mi apartamento, me acusan de estar vinculado a la operación. Me di cuenta de que me iban a detener. Yo no me fui como se fue Leopoldo o Antonio Ledezma, con grandes apoyos. A mí me tocó irme por los caminos verdes. Llegué al Zulia y allí me apoyó el padre Palmar, quien me dio un sombrero y llamó a un chofer. Pasamos treinta alcabalas, en una de esas estuvieron a punto de detenerme, yo andaba con un sombrero guajiro y unos lentes, y en esa alcabala nos paran. El efectivo nos pide la cédula. Yo me quité el sombrero y los lentes y lo miro de frente, yo no tenía nada qué esconder. Así duró el hombre como tres minutos con mi cédula en su mano. Cada segundo una eternidad. Finalmente el tipo se dio cuenta de quien era yo, pero sorpresivamente me devolvió mi documento, casi como diciendo «vete chico», y me dejó ir.
-Sin embargo aun no había llegado a Colombia…
-Así es, pero en la última alcabala, casi llegando a Colombia, muy cerca de la oficina donde te chequean para permitirte ingresar al vecino país, el chofer que me puso el padre Palmar, un tipo excelente que se devoró la vía, para cerca de un lugar donde vendían tizana, yo estaba sediento, no había bebido agua en todo el camino. Eran como las 6 de la tarde y habían como treinta personas, y allí hay un señor que comienza a mirarme, y en la medida en que yo me acercaba él iba abriendo los brazos y dice: «¡Pablo Medina, aquí está Pablo Medina!», y los treinta voltearon inmediatamente, no todos me conocían obviamente, pero la mayoría sí, y con acento maracucho me saludaron y me preguntaron cómo estaba. Yo les dije que iba a Cartagena, Santa Marta. Y en eso que los estoy saludando, llega un soldado, y me dice: «El del sombrero, dame tu cédula», entonces la gente lo envuelve a él. Y yo aproveché y en un santiamén llené las formas en la oficina y pasé de inmediato a la caseta del lado colombiano, el chofer se dio cuenta y siguió derecho y luego nos marchamos a Maicao. Allí llegué, me bañé y comí, luego salí al centro de la ciudad en un mototaxi, al conductor le comento que Maicao se veía muy bien, él se identifica de un partido local, luego me entero que resulta que el tipo era un guerrillero de las Farc. A las 5 de la madrugada me fui para Santa Marta.
-Ya estaba seguro, ¿cómo se sentía?
-Cuando tú sales, lo haces con un dolor en el corazón, porque no sabes cuándo vas a regresar.
-¿Cuántos años ya lleva de exilio?
-9 años. He pasado tantas cosas aquí en Estados Unidos…
-¿Lo ha tratado bien Estados Unidos?
-Sí. Aquí estoy en Miami, con mi hermana Yolanda, maravillosa, como todos mis hermanos. Además están tantos amigos venezolanos, cubanos y nicaragüenses, todos ellos te hacen la vida llevadera, pero el hecho de que tú no puedas llegar a tu país, eso siempre te marca, muchísimo, es cuando el corazón llora. No hay manera de reemplazar eso. Pero no es solo esto: están también los olores, los colores, la historia… y ver la gente cómo está de mal allá, es un dolor muy grande, que marca…
EL 3 DE ENERO DE 2026
-¿Qué sintió usted el 3 de enero?
-Una gran alegría. Imagínate, que finalmente pudieran extraer a un factor sumamente peligroso, un agente del G2 cubano, un destructor, un monstruo, como es Nicolás Maduro.
-¿Usted conoció a Nicolás Maduro, pudo intercambiar ideas con ese señor, si es que eso hubiese sido posible?
-Cosas muy fugaces. Lo vi cuando la Constituyente, ya te digo fue algo muy fugaz, como tres o cuatro veces.
-¿Y qué sintió cuando lo vio esposado ya en territorio americano? Y ahora que ha ido usted en persona a entregar una documentación que acredita que Maduro es colombiano, ¿cuál es su visión? ¿Qué siente al respecto? ¿Qué pretende Pablo Medina con estás acciones que usted acomete directamente en los tribunales de Nueva York?
-Venezuela es un país ocupado por una clase malandra y especialmente destructiva, que va en sentido contrario a la venezolanidad, incluso es contraria a nuestras creencias religiosas, a Dios, es la expresión de la maldad pura, es el robo, es la corrupción, es la mofa, es la burla, el disfrute de lo mal habido, es como un infierno. Y por ello es que fuimos a la Fiscalía de Nueva York, a contribuir con datos muy precisos sobre lo que es Venezuela. Estamos preparando el documento para ir a la Corte Internacional de Justicia para acusar a los Castro en relación a la muerte de Chávez y la ascensión ilegal de Maduro y su corte de bandidos para tener mayor control sobre Venezuela, todo esto con la complicidad de toda la oposición, no se salva nadie, aquellos que guardaron silencio como Henry Ramos, Leopoldo López, Manuel Rosales, Julio Borges, la propia María Corina Machado, que sabían que Chávez había muerto y sin embargo el 5 de marzo enviaron condolencias al PSUV y a la familia. Todo eso está en el documento.
-Ahora, después de esta larga conversación le pido un mensaje para todos esos venezolanos que no solo están en el terruño, sino para aquellos que están en la diáspora.
-Los venezolanos en el exterior han demostrado lo que es la venezolanidad, me siento orgulloso de ser venezolano. El venezolano triunfa donde quiera que está. Y en el reto que le pongan en exterior. No se amilana. Envío un saludo muy especial para todos los presos políticos, militares y civiles que se enfrentaron a la tiranía, todos ellos están secuestrados, para ellos mi saludo fraterno. Todos los días luchamos para que puedan lograr la libertad. Y no podemos olvidarnos de los presos políticos que han muerto en las cárceles, estamos en deuda con ellos.



DIRÉ QUE PRIMERO CONOCÍ A PABLO MEDINA COMO SINDICALISTA Y LUEGO POR SU LIBRO «QUIÉN MATÓ A DANILO ÁNDERSON», LIBRO POR EL CUAL HICE CONTACTO CON EL PROFESOR ANTONIO COVA QUIEN TENÍA REFERENCIAS DE ÉL ASÍ COMO Nº DE TLF. Y LO LLAMÉ; ATENDIENDOME CON EL RESPETO QUE LO CARACTERIZA Y LO INVITÉ A MI ESTUDIO PARA ENTREGARLE UN BORRADOR QUE YA TENÍA ESCRITO SOBRE «FRAUDE ELECTORAL ¿PARADIGMA DEL PODER?. INVITACIÓN A LA CUAL ASISTIÓ Y LE HICE ENTREGA DEL BORRADOR. TAMBIÉN, LO VISITÉ CUANDO ESTABA EN HUELGA DE HAMBRE ANTE LA OEA EN CARACAS Y A TODAS LAS REUNIONES EN EL TEATRO CHACAITO DONDE ÉL ERA EL MODERADOR. SEGÚN EL PROFESOR COVA, PABLO MEDINA ES UN HOMBRE MUY INTELIGENTE PERO, DURO DE ENTENDER. LA MISMA DECISIÓN QUE ÉL TOMÓ DE EMIGRAR LA TOMÉ YO EN EL 2018 A ESPAÑA Y ESCRBIR DESDE ALLÍ.