El Fogón de la Editora

PANTOMIMA DE QUINTA GENERACIÓN

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

A mí, a Yolanda Medina Carrasco, no me embroman. Ellos saben que muchos sabemos que todo este asunto de las primarias de la oposición, de los inhabilitados por el régimen de Caracas y de aquellos otros que todo el tiempo los quieren matar, es un teatro muy bien montado.

Que tanto la una como el otro están arreglados con el régimen; tanto primarias como presidenciales van de la mano con un CNE como el del Amoroso, para que no salga otra cosa más que fraude y acomodo de unos pocos con los rufianes de Miraflores.

Que la supuesta oposición al régimen, esa que no le dice ni le ofrece absolutamente nada al país sino más de lo mismo, solo repite su libreto de puras boberías escrito por la narcodictadura. Que ninguno, pero ninguno, ni de ellos dos ni del resto de los que son relleno de comparsa ni se atreven, ni quieren salirse del papel de tontos útiles que le ha designado el Departamento de Estado de este país, junto con los hermanitos Rodríguez, los cubanos y Nicolás Maduro.

Que Diosdado juega al gato con unos ratones de mentiritas, buscando asustar solo a muchachos y a pendejos descuidados.

Que todos ellos, principales y comparsas, dicen estar hablándole a todo un país que gana en míseros bolívares y todo lo tiene que pagar en dólares. Mientras que, al menos ellos dos, se están gastando una inmensa fortuna en medios, influencers, lobby en este país y hablachentos de pago con una plata que nadie sabe de dónde la sacan.

Que a estos dos los han convertido en una moda obligada, en una “tendencia”, en un TikTok sin pies ni cabeza y sin nada realmente que ofrezca algo que mejore la vida de millones y millones de los venezolanos que estamos dentro o fuera del país.

Porque en ellos no hay ni épica ni historia que contar. Que todo lo que están haciendo en el país y sobre el país consiste en una gran mentira, hasta con las encerronas de los matones del régimen, los policías que no les dejan pasar a los pueblos del llano o los pobres dueños de los restaurantes que cierran, cuando alguno de ellos se deja ver en alguna arepera.

Estamos ante una pantomima de quinta generación, de internet aplicado al mercadeo político sin nada y vacío. Igualito como ya vimos en este país, en las elecciones presidenciales pasadas o acabamos de presenciar con la boca abierta en las elecciones generales españolas, montadas y registradas por hackers y gente que sabe muchísimo de cómo armar estas nuevas trampas tecnológicas.

Y todo ello diseñado por los cubanos y aceptado por el Departamento de Estado de la Administración Biden para poder desplumar sabroso y sin complejos éticos de ninguna naturaleza las enormes riquezas que posee Venezuela.

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