CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Paro eléctrico

En Venezuela lo que falta es prender la calle. Porque todo lo malo, todo lo descompuesto ya lo pusieron Chávez, Maduro, la oposición de Blyde, Manuel Rosales, Delcy, su hermanito Jorge y los fulanos Elvis Amoroso, Domingo Hernández Llares y Vladimir Padrino.

Todos esos pillos, tras casi 25 años en el poder, ya no tienen nada que mostrar. Aunque, en descargo de sus talentos, se consagraron en cuerpo y alma para parapetear y meterle candado a la protesta de la gente y a la recuperación de la legalidad y de la legitimidad de un gobierno que viene invicto de varios fraudes electorales sostenidos y permanentes en el tiempo.

Los convenios, las ideas y las idas y venidas de los cómplices del régimen de la oposición electoral venezolana, junto con carretadas y carretadas de dinero, han hecho lo imposible para tratar de blanquear a un país tremendamente encochinado.

Desde la aparición de Juan Guaidó, junto con el rechazo hemisférico que se logró durante la administración de Donald Trump, los miserables del siglo XXI no han dejado pasar un solo día sin buscar arreglar lo «inarreglable»: su permanencia lo más maquilladamente posible en el poder con disfrazados de democracia. ¡Meritorio!

Con una sola fracción de esa energía dedicada al mal, a la trampa y a la compra de los arrastrados que dan la cara siempre por ellos bien dirigida, seguramente todo el país contaría con electricidad las 24 horas del día. Habría agua en las casas, empleos y pensiones remunerados en dólares y una abundante y moderna producción de bienes y servicios nacionales.

Pero está más que visto: de hacer las cosas medianamente bien, “esa” gente no tiene ni idea del cómo hacerlo. “No se les da”, como dicen quienes se dedican a la cocina. Ni con el seco, ni con la sopa, ni con el postre les sale bien alguna comida a esos malvivientes.

Así, aun cuando la protesta y la expresión de rechazo popular fue vendida por los miserables de la oposición, por no se sabe cuánto a un régimen profunda y totalmente inepto, la vida de mierda que lleva el venezolano encerrado dentro de Venezuela es inocultable.

Eso explica el hecho de no poder esperar ni movilización popular, ni liderar protesta nacional alguna por cualquiera de los candidatos a la eterna payasada electoral. Todos ellos han sido comprados de alguna u otra forma por un régimen corrupto e inmensamente rico en dinero robado.

Ninguno de ellos está autorizado para decir ni pío sobre las terribles condiciones de la vida humana en Venezuela. Muy difícil, casi que imposible, que tenga alguno de los “interfectos” la voluntad política de prender la calle. No solo no la convocan, es que se dedican a distraer la atención de los venezolanos con elecciones fraudulentas.

Eso es lo que hace cada vez más claro y nítido el esfuerzo clandestino del liderazgo civil venezolano, de llevar a cabo un paro eléctrico a nivel nacional en cualquier momento.

Quizás estemos finalmente muy cerca de desatar las tremendas tensiones sociales que puedan poner de rodillas a la clase política venezolana. Estaríamos de cara al inicio de una cadena de sucesos que permitan al venezolano de a pie recuperar su calidad de vida y su dignidad secuestrada, tanto por el régimen como por una oposición que dice falsamente representar sus necesidades.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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