CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Patos en la misma laguna

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

Tras tres años dedicados a ordeñar y robarse los reales de Monómeros en Colombia, la historia cambia. A la empresa le sacaron plata sabrosa. Se la gastaron en apartamentos, viáticos, alquiler de aviones privados y hasta para que la mamá de uno de esos bandidos pagará a la señora que limpia su casa.

El manejo de Monómeros por los «Guaidolovers» resultó ser una fiesta privada, con el cuento de que estaban haciendo algo por muchos: ¡mentiras!

Y ahora, el gobierno saliente de Colombia de Iván Duque pone de paticas en la calle a la Junta Directiva colocada por los “vamos bien”. Y la reemplaza, sin mayor escándalo, por los hampones del siglo XXI nombrados desde el régimen de Caracas. Y, curioso, nadie pide cuentas de lo sucedido. ¡Qué raro!

Doy por visto que la utilidad política que muchos le vimos al control de Monómeros por parte de la oposición no ocurrió ni de chiripas. El uso de esa potente herramienta como lubricante para la libertad de Venezuela era mucho pedirle a esos otros malandros. Estas joyitas le demostraron a los venezolanos, y al resto del mundo, no ser más que unos roba-caminos, pero a gran escala.

Finalmente el gobierno de Iván Duque, a última hora, le devuelve dócilmente la dirección del Complejo Petroquímico al régimen de Caracas. La verdad verdadera es que, con el asunto de Monómeros, sucedió otro ejercicio de “borrón y cuenta nueva”, tan frecuente en esta parte del mundo.

Tapar y sellar el tremendo escándalo por los niveles de un desfalco tan descomunal como el que llevaron a cabo los “vamos bien” sobre la empresa, también fue arreglado en México por ambas bandas de maleantes.

Maduro y su pandilla retoma el control, una vez arreglados con la oposición de Gerardo Blyde, que no está dispuesta a entregar cuentas a las autoridades fiscales y comerciales de Colombia. Porque, de hacerlo, la justicia de ese país habría tenido que repartir muchos ganchos entre otros tantos venezolanos “supuestamente” adversos al régimen de Caracas. Ganchos para Manuel Rosales, Leopoldo López, Julio Borges y Henry Ramos Allup, entre otros.

Un arreglo político, en el contexto de los acuerdos de negociación oposición/régimen, así como la devolución sin escándalos del control de Monómeros a Caracas, resultó más que suficiente para todas las bandas involucradas.

Un simple cambalache por la impunidad de los administradores colocados por la oposición y permitidos por el gobierno de Duque, a cambio de un “aquí no pasó nada”, fue más que suficiente.

Total que todo aquello suena a «un ratico le toca a ustedes y otro ratico nos sale a nosotros». COMO LOS PATOS, que se mojan y salpican en la misma laguna.

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